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Identificaron al joven que realizó una amenaza de bomba y quedó acusado de intimidación pública

En las últimas semanas los establecimientos educativos y su comunidad han vivido momentos de zozobra a partir de anónimos (entre comillas) que realizaron llamadas telefónicas dando cuenta que había una bomba, un explosivo en la escuela.

La amenaza se transformó consecuentemente en alarma que obligó a un dispendio de recursos económicos y humanos en pos de tener que responder a un protocolo de seguridad frente a la situación de emergencia. Y lo que para algunos se presentó como “una broma” de mal gusto terminó con la iniciación de expedientes judiciales que comienzan a tener sus primeras contundentes conclusiones.

En efecto, una de las instrucciones penales preparatorias arribó a indicios, pruebas contundentes, que complicaron a un joven sindicado como el responsable de una de las amenazas que puso en vilo a una comunidad educativa, en este caso la exEscuela Normal, de avenida Santamarina 851.

Se trata de Francisco Cruz (18), quien por la pesquisa realizada para los investigadores resultó el autor del llamado que provocó la alarma en la escuela citada, cuando concretamente dijo “hay una bomba en la Escuela Normal, vengan rápido porque van a morir todos”.

A partir de la amenaza, obligó a que el establecimiento escolar fuera desalojado en vano y revisado por personal policial experto en explosivos en busca de los supuestos artefactos -que no fueron hallados- y que las clases fueran suspendidas en esa jornada.

Como oportunamente se informó, el llamado ingresó alrededor de las 10 al 101 y alertó sobre la presunta presencia del artefacto explosivo en el interior de la escuela, por lo que rápidamente se inició un operativo a cargo de efectivos policiales que custodiaron el predio y acompañaron a docentes, no docentes y alumnos hasta la plaza Martín Rodríguez, hasta tanto arribara personal de la Brigada de Explosivos, con sede operativa en Azul.
A raíz de la alerta, además, se interrumpió el tránsito vehicular sobre la avenida Santamarina, entre Mitre y la avenida España, por prevención.

Finalmente, los peritos arribaron pasado el mediodía a la ciudad, recorrieron las instalaciones y ratificaron que se trató de una falsa alarma.

Previamente, en medio del procedimiento, la directora de la escuela, Susana Copponi, dialogó con El Eco de Tandil y brindó detalles de lo sucedido.

Relató que se hizo presente la policía que se comunicó con el primer directivo, que era del nivel primario, recorrió los salones y ordenó la evacuación, no solo del alumnado y del cuerpo docente, sino también de un grupo de padres, ya que habían sido convocados a una reunión.

Precisó que en el establecimiento “estaban los casi 350 estudiantes de primaria, los más de 900 de secundaria, sumado a los del jardín que también fueron evacuados por razones de seguridad”.

Copponi señaló que “de hecho, están todos los chicos en la plaza, que si uno pensara en concreto y si realmente hubiese una explosión del edificio, el lugar donde están tampoco es seguro”.

De todas formas, afirmó que “no se pudo desestimar el alerta porque sin ser un artefacto de gran potencia, aunque fuese un petardo, genera pánico y eso puede derivar en más accidentes que sacarlos pausadamente”.

La directora en dicho oportunidad sostuvo que “evidentemente o es alguien que está muy interesado en provocar una situación de este tipo o tal vez algún adulto desquiciado, porque tampoco podemos descartar eso. Todavía no sabemos si la voz era de un adulto o de un joven”.

Por último, pidió que “se esclarezca esta situación, que se rastree y se identifique a la persona porque esto no es solamente un mal para la escuela, sino para toda la comunidad, sobre todo, porque estos hechos a veces se convierten en contagiosos, entonces hoy es esta escuela y mañana es otra. Y realmente creo que en estas circunstancias particulares de este año lectivo no podemos perder actividad”.

Pasados los días, la investigación arribó a la individualización del joven, mayor de edad, que realizó el llamado, y ahora deberá afrontar un proceso penal, además de evaluarse qué ramificaciones le podrían caber en la misma escuela, ya que si bien la institución no puede dejarlo sin educación, sí podría merecer algún desplazamiento o cambio de turno.

Allanamiento y
figura delictual

Por lo pronto, desde fuentes judiciales se confió que en las últimas horas se realizó un allanamiento en el domicilio del sindicado, donde la familia se vio sorprendida por semejante despliegue y diligencia procesal que implicó el recogimiento de pruebas que se incorporaron al expediente y complican al joven.

A priori, el fiscal Damián Borean le endilga el delito de “Intimidación pública”, tal la figura que reza en el Código Penal en su artículo 211: “Será reprimido con prisión de dos a seis años el que, para infundir un temor público o suscitar tumultos o desórdenes, hiciere señales, diere voces de alarma, amenazare con la comisión de un delito de peligro común, o empleare otros medios materiales normalmente idóneos para producir tales efectos”, reza el texto.

Asimismo, se agrega en el marco normativo que “cuando para ello se empleare explosivos, agresivos químicos o materias afines, siempre que el hecho no constituya delito contra la seguridad pública, la pena será de prisión de tres a diez años”.

Subsidiariamente, el Código Penal, en su capítulo II alude al delito de “falsa denuncia”, en el artículo 245. El mismo señala que “se impondrá prisión de dos meses a un año o multa de 750 a 12.500 mil pesos al que denunciare falsamente un delito ante la autoridad”.

Más sospechosos

Cabe consignar que la instrucción detallada se suma a otras causas impulsadas desde las unidades fiscales de mayores como del Fuero Penal Juvenil, siendo que en algunas de las amenazas telefónicas tendrían que ver con menores de edad involucrados, los cuales algunos también habrían sido identificados y les correspondería el reproche penal, dentro del régimen de minoridad.

Al respecto, se indicó que ambas jurisdicciones penales están intercambiando información en pos de colaborar para dar con los responsables de todos los casos oportunamente denunciados.

Como se informó en ediciones pasadas, en el último par de semanas se registró una seguidilla de llamados anónimos con amenazas de bomba que puso en vilo a varias instituciones, entre ellas los colegios San José, Sagrada Familia, Estrella de Belén, la escuela de exComercio, Técnica 2 y la Escuela 2.

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