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La Escuela 53, un establecimiento que apuesta a la inclusión y la considera “muy valiosa”

A raíz de lo sucedido en un establecimiento educativo de la localidad de Merlo, provincia de Buenos Aires, donde un niño fue discriminado por padecer el síndrome de Asperger, se conoció que en Tandil hace un tiempo atrás había ocurrido un caso similar.

El centenario colegio San José fue el lugar donde los directivos llevaron a cabo la discriminación para con un menor que padece Asperger. Sin opción a incorporar un acompañante terapéutico y no teniendo la mencionada institución religiosa un gabinete pedagógico, la “solución” fue comunicarle a la familia que buscara otra institución para su educación.

La angustia fue grande, pero en esa frenética búsqueda por conseguir una nueva institución que recibiera y educara al niño, la familia encontró en la Escuela 53 un establecimiento que crece y que incluye a todos por igual, porque entienden que es la única forma que de ser buenos formadores.

Guillermina Calafatich es desde hace dos meses la flamante directora, pero está involucrada en la Escuela 53 hace tres años, ya que forma parte del equipo directivo, desempañando funciones como vicedirectora.

En diálogo con El Eco de Tandil, señaló que “en realidad, estamos acostumbrados a que se acerquen papás muy angustiados, presentando determinadas situaciones. Es algo que te conmueve mucho y además, saber que un niño está sin escolaridad porque otra escuela lo ha privado, por motivos que no son del menor, ya que ellos no lo hacen a propósito sino que no lo pueden manejar”.

Agregó que “esa es la postura que tiene la escuela pública en general, porque somos muchas las que trabajamos de la misma manera, pero no siempre se ve”.

Desamparados

La directora de la Escuela 53 afirmó que “los padres están desamparados en una situación así porque no saben a quién recurrir ya que tienen miedo. Nos ha pasado que un papá vino a inscribir a su hijo con un legajo lleno de cosas. Nosotros lo inscribimos y me pregunta si no necesitaba nada más de todo lo que había llevado. El papá es como que siente miedo al tener que probar o decir lo que tiene o no su hijo”.

Aseveró que “el menor, que desde hace un año está con nosotros, se integró muy bien y en un grupo maravilloso. Todos somos diferentes, y lo aceptaron también muy bien el grupo de padres que eso es fundamental”.

Explicó que “cuando el padre acepta la diferencia del otro, sabiendo que vos tenés un hijo diferente en otros aspectos, todo se hace mucho más llevadero”.

Remarcó que “el equipo de trabajo y las docentes son todas excelentes, con mucha predisposición. Están las inspectoras que te ayudan, entonces todo ese combo permite que se vaya sumando y haciendo más fácil”.

“Los chicos
no discriminan”

Guillermina Calafatich aseveró que “los chicos entre sí no se discriminan, somos los grandes que a veces sembramos determinadas semillas o hacemos comentarios y ellos los absorben. Pero en realidad para los chicos todos son iguales, entonces ahí no están los problemas”.

Lejos de la actitud que tuvieron en su momento las autoridades del colegio San José, la inclusión del menor en su nuevo hogar educativo se dio de manera natural.

La docente expresó que “para la Escuela 53 el niño en cuestión era uno más que ingresaba y con nosotros está trabajando muy bien y vamos a seguir así”.

Detalló que “es una escuela que está apostando a este tipo de inclusión porque creemos que es sumamente valiosa. Cuesta porque las instituciones públicas no tienen todos los recursos para poder afrontar todas estas situaciones. Pero no es imposible cuando estamos todos juntos, familia, escuela más los profesionales que nos apoyan, algo que nos hace sentir valiosos”.

Afirmó que “tenemos en el establecimiento bastantes chicos con distintas situaciones y son los nuevos desafíos que presenta en la actualidad la escolaridad, por lo que tenemos que poder adaptarnos y dar respuestas, ya que para eso estamos”.

Reconoció que “la Escuela 53 es muy valorada en la comunidad” y añadió que “generalmente el niño que empieza en primer grado sigue toda la escolaridad, a no ser que se tenga que mudar a otra ciudad. Pero es raro que nos dejemos mutuamente, porque gracias a Dios seguimos siendo una escuela relativamente chica, donde conocemos a cada uno de los chicos por el nombre, las familias, las historias y toda la relación que se va entretejiendo ayuda al aprendizaje”.

Más recursos humanos,
el pedido a la Provincia

En tiempos donde un nuevo gobierno conduce los destinos de la provincia de Buenos Aires, la educación -que es algo determinante para aquellos que están en la etapa formativa- necesita contar con más herramientas que logren finalmente potenciar a la escuela pública.

Guillermina Calafatich sostuvo que “están faltando más recursos humanos, por ejemplo, todas las escuelas públicas estamos luchando por más preceptores, para que la escuela primaria lo pueda tener. Es otra persona más, necesitamos equipos completos”.

Detalló que “en la Escuela 53 tenemos gente maravillosa, pero son cuatro personas que articulan con jardín, entonces tienen que repartir sus días entre mañana y tarde. Quieran o no, ahí tenemos un psicopedagogo, un fonoaudiólogo, una maestra de apoyo, que todas estas nuevas infancias requieren que todos estemos ahí. Es por el lado de los recursos humanos lo que más necesitamos, no es que faltan ganas o profesionalismo porque eso tenemos”.

Por último, confirmó que el niño con Asperger que sumaron el año pasado concurre con un acompañante externo, al igual que otros pares. “Es una ayuda importante para el resto de los docentes, porque ellos están específicamente ayudando a ese niño. Lo que no quita que terminan ayudando al resto porque es como decía, un recurso más que pasa a formar parte del aula y es otro referente para los chicos. También a los docentes se les hace más fácil cuando logran ese vínculo porque todos trabajamos ahí, por lo que la labor en equipo es fundamental”.

Síndrome de Asperger

El presidente de la Asociación Argentina de Asperger, Roberto Geloso, explicó a Télam que el síndrome es una condición del neurodesarrollo, una variación del desarrollo que acompaña a las personas durante toda la vida. Influye en la forma en que estas dan sentido al mundo, procesan la información y se relacionan con los otros.

Aunque se desconoce su causa, hay un fuerte consenso en la comunidad científica en señalar que es de orden neurobiológico. De la misma manera, hay una aceptación universal acerca de que el mismo no se produce por problemas afectivos ni por el tipo de educación recibida. Tiene una mayor incidencia en varones que en mujeres y en estas, se manifiesta de una manera más sutil y encubierta.

Con anterioridad fue incluido entre los trastornos generalizados del desarrollo (TGD) y en el presente se encuentra incorporado dentro de los trastornos del espectro autista (TEA). Asimismo, el término trastorno está siendo reemplazado por el de condición (CEA), conforme se entiende que el mismo es solo una variación más de la diversidad humana.

Características

Existen rasgos que pueden considerarse altamente positivos y otros en los que suelen presentar dificultades. En el primer grupo encontramos las capacidades relacionadas con la inteligencia dura, racional, unívoca, híperlógica.

Algunos aspectos distintivos de este grupo son la memoria, en muchos casos verdaderamente prodigiosa, el apego al detalle capturando datos inasibles para otros observadores, la facilidad para la matemática, la tecnología, el pensamiento lógico, la estructuración, la focalización en un interés dominante, la concentración y perseverancia en ese interés.

En el segundo grupo, aquellas vinculadas a la inteligencia blanda, emocional, con pluralidad de significados, que cobran mucha importancia a la hora de relacionarse e insertarse en todo tipo de entornos sociales.

Poseen inconvenientes para percibir los aspectos no verbales del lenguaje, especialmente el lenguaje corporal y gestual, los códigos implícitos en la comunicación, la relación con el contexto, los cambios simultáneos y vertiginosos de las situaciones sociales, la tolerancia a la frustración, el aplazamiento y la espera. Suelen ser literales y presentan limitaciones para interpretar chistes y metáforas. Esta dificultad social viene acompañada de mucha ansiedad y a veces también de depresión.

Otro aspecto es la falta de flexibilidad mental y comportamental, consistente en temáticas absorbentes, obsesiones y repetición de rituales. Son notorias también las dificultades sensoriales y la sobrecarga de estímulos que impactan en el comportamiento. (Télam).

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