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La Escuela Primaria 33 de La Porteña está muy cerca de abrir sus canillas y acceder al agua potable

La empresa de Ángel Andolfatti donó el pozo de 27 metros de profundidad y la bomba. Con una matrícula de 53 alumnos, la obra no estaba entre las prioridades del distrito. La institución gestionó durante varios años. Mientras tanto, hasta registró un caso de SUH y debió trabajar para concientizar a los alumnos.

El Eco

En la Escuela Primaria 33 “Enrique Hudson” y el Jirimm 12 (Jardín de Infantes Rural e Islas de Matrícula Mínima) del paraje La Porteña se está desarrollando la obra para dotar al edificio de agua potable. La institución recibió la donación, a través de una gestión del intendente Miguel Lunghi, de la empresa Perforaciones Don Ángel, que ya realizó la perforación de 27 metros y también proveerá la bomba de impulsión.

El anuncio lo realizó el jefe comunal el 2 de diciembre, frente a la comunidad educativa que estaba reunida en el octavo asado anual que organiza la cooperadora para recaudar fondos destinados a infraestructura y material didáctico.

Esta semana comenzó a concretarse el anhelo del agua potable, con la construcción del pozo. Cumplida esa etapa, la cooperadora encarará el acondicionamiento de las instalaciones en el interior del antiguo edificio y la limpieza del tanque.

En marcha

“Mi gestión en la escuela comenzó hace 5 años, y fue el año que fue inundable el invierno y se contaminaban las napas fácilmente. Desde la época de la fundación de la escuela teníamos agua provista de la Escuela Granja (Agrotécnica), y la posibilidad de tener un pozo de agua potable propio era algo que veníamos gestionando ante el Consejo Escolar hace muchísimo tiempo”, contó la directora Mónica Navarro

Y confirmó que “empezó a volverse realidad este lunes pasado, con la donación de Ángel Andolfatti, de Perforaciones Don Ángel, que comenzó la construcción del pozo”.

El Intendente le había adelantado a la directora que el empresario local beneficiaría a la escuela con la donación de esta obra tan necesaria. Además del pozo, también proveerá la bomba y el resto de los materiales necesarios para la instalación del servicio básico.

“Para nosotros era impensado porque en una escuela muy chiquita, el planteo que había hecho el Consejo Escolar es que no éramos una prioridad para el distrito. Éramos demasiado chiquitos y tenemos una sola jornada de trabajo. Entonces, habiendo tantos problemas justo este año; el año pasado fueron otras las dificultades, si bien era una necesidad, no estábamos dentro de las prioridades para el Consejo Escolar”, explicó la directora.

Una vez que la empresa termine las obras, la cooperadora va a afrontar la reforma de las conexiones internas, teniendo en cuenta que el edificio es antiguo. Además, pondrá en condiciones el tanque. “Queremos que esto quede diez puntos, a medida de la bomba que van a poner. Tenemos que hacernos cargo de ese trabajo pero suponemos, según lo que dijo el señor Andolfatti, que en dos o tres semanas ya vamos a contar con agua potable”, resaltó Mónica Navarro.

En cuanto a la seguridad del pozo, indicó que junto a la Mesa de Escuelas Rurales recibieron asesoramiento de la Unicen. “Las tesistas que tomaron la muestra del acuífero de la zona, porque no es casual que hubiéramos encontrado el agua a 23 metros, dieron la aprobación de que el agua está apta para el consumo”, afirmó la directora.

Al mismo tiempo, indicó que “nosotros teníamos la contaminación desde la Escuela Agrotécnica por el mal estado del pozo de la escuela que tiene muchísimos años y tiene una falta de mantenimiento muy grande”.

Un gran cambio

En cuanto a la situación actual de la comunidad educativa, describió que “nosotros no consumimos el agua. Los chicos manejan alcohol en gel. Tuvimos -va a hacer cuatro años- un caso de Síndrome Urémico Hemolítico en medio de todo el caos del agua contaminada. Eso creó en todos los que estamos en la escuela una conducta terrible con respecto al uso del agua. El Consejo Escolar nos provee el agua potable en bidones y hacemos ese uso; además en esta época les pedimos a los chicos que vayan con agua de sus casas”.

Ante esa realidad, confió que “poder abrir una canilla con confianza y que no va a pasar nada es una alegría terrible. Nuestra portera cuando vio llegar el camión el lunes era un llanto, porque hace como 30 años que está en la escuela y siempre penando por esta situación del agua. No paraba de llorar y me decía: ‘Moni, al fin el agua’. Para la gente que está hace mucho en esta comunidad es una bendición”.

La encargada de la escuela reflexionó que “parece algo normal que todas las escuelas tendrían que tener agua potable, pero no sólo en mi escuela sino en muchas escuelas rurales estamos siempre haciendo el análisis del agua, que Bromatología nos dé el apto, es un peregrinar largo. Al menos contamos con que el Consejo Escolar nos garantiza el agua potable para tomar”.

Por otro lado, la contaminación del agua obligaba a los docentes a estar muy atentos con los chicos. “Al principio dio mucho trabajo, pero fue en equipo, con las familias, con las mamás y los papás, de conocer esta situación y los peligros”, repasó.

En primera instancia, encintaron todas las canillas para que no las usaran, pero tiempo después los alumnos ya habían incorporado que no podían usar el agua. Incluso, ahora cada salón tiene su alcohol en gel y sus toallas de higiene.

“Va a ser un cambio de 360 grados”, graficó la directora que espera poder iniciar el ciclo lectivo de 2019 con el agua del nuevo pozo.

La Escuela 33 tiene hoy 53 alumnos, cuando el año pasado asistían 38. La matrícula se incrementó un 40 por ciento a partir del desarrollo de la zona de La Elena con la radicación de nuevas familias. Además, un 20 por ciento del alumnado llega desde el sector posterior de La Movediza, más cercano a la Ruta 30. La institución cuenta con tres agrupamientos multigrado, de primero y segundo, tercero y cuarto y quinto y sexto año.

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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