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Las obras en la Escuela 1 se frenaron por falta de pago del Municipio y exigen respuestas

A poco de terminar los trabajos, la contratista decidió retirarse porque no recibió ni un peso del dinero que le correspondía del Fondo de Financiamiento Educativo. La obra consistía en reparar todo lo que la anterior empresa hizo mal, la cual ahora insólitamente volvió a ser contratada para remodelar la Guardia del Hospital. Desde la cooperadora expresaron indignación. “Es una tomada de pelo”, lanzaron.

Mariano Leunda

Integrantes de la cooperadora de la Escuela Primaria 1, situada en Belgrano al 500, expresaron su indignación por la situación que atraviesan en materia de infraestructura, una odisea que parece nunca terminar. Sucede que luego de las adversidades a las que debieron enfrentarse por los trabajos que dejó mal hechos la empresa anterior, la contratista actual decidió suspender la obra por falta de pago del Municipio.

Guadalupe Garriz, integrante de la cooperadora, recordó que en el 2016 se aprobó la obra para hacer una refacción muy grande de todos los sanitarios de la institución y se hizo una licitación por 620 mil pesos.

La obra “se llevó a cabo fuera de tiempo, con muchos obstáculos, con muchas impericias, con muchos vicios que estaban a la vista”.

Los trabajos comenzaron a fines de 2016 y se dilató mucho durante 2017, peligrando el comienzo de clases de este año por las dificultades que tenían en el suministro de agua. En ese entonces, decidieron hacer pública la situación ante El Eco de Tandil porque la empresa dejó toda la obra mal hecha.

Todos los baños estaban en pésimas condiciones, con las mesadas mal pegadas y una “serie de barbaridades, impericias groseras, tales como tener que sostener una mesada con un banco de la escuela para que no se le cayera a nadie encima, que se salgan los marcos de las puertas, que el baño de docentes tenga inundación permanente, que haya siempre un cortocircuito, las paredes electrocutadas”.

A raíz de eso, presentaron notas al Intendente, al Concejo Deliberante, juntaron firmas y “de todo este ruido que hicimos pudimos lograr que el Municipio cerrara de común acuerdo el expediente iniciado con esa empresa Idinet Consulting Group. Es la empresa que estuvo a cargo de todo esto tan nefasto”.

Por su lado, la exdocente e integrante de cooperadora Mónica Barbero cuestionó que sabiendo todo esto, el Municipio haya vuelto a contratar a la empresa para remodelar la Guardia del Hospital Santamarina, obra que está actualmente en ejecución.

La nueva contratación

Guadalupe Garriz explicó que “para poder entender como venía todo, solicitamos la lectura del expediente que se generó de toda esa obra al cual tuvimos acceso. Después de esperar bastante, nos dejaron hacer una copia, que la pagó cooperadora, pagamos 800 pesos para tener acceso al expediente”.

“Ahí se veía la ausencia de un certificado número 4, no está en todo el legajo, la empresa reclamaba pagos de certificados 6 y 7 aprobados, y había varias irregularidades. Estamos hablando de volúmenes importantes de dinero del Fondo Educativo que debemos cuidar todos los ciudadanos. Por eso hicimos una carta documento, que mandamos a la Gobernadora en septiembre”, manifestó.

Como el Municipio intimaba a la empresa y no respondía ni hacía nada, decidió “no multar, no usar ningún seguro y solamente suspenderle un pago pendiente de 89 mil pesos, por hacer las barbaridades que hicieron, que significaba nada en comparación de lo que fue la totalidad de la obra”.

“Nos dijeron que iban a llamar a una contratación nueva para subsanar los falencias, lo cual nos pareció bien porque necesitábamos resolver el problema porque todo el año los chicos estuvieron yendo al baño con muchísima dificultad porque las descargas no funcionaban, porque no salía agua de las canillas, porque de una sí, de otra no, porque perdía, porque se hacía un charco”, señaló.

Luego, se le otorgó a un nuevo contratista (Pablo Álvarez) la obra de reparación de todo lo que estaba mal hecho. La licitación fue por un monto de 194 mil pesos.

“Tiene un certificado aprobado de 121 mil pesos autorizado y no tiene la orden de pago. El señor contrató sus empleados, con sus seguros, ART, compró los materiales, y a poco de terminar la obra no le pagaron un peso. Nos encontramos con que la suspendió la semana pasada”, contó.

Y agregó que “lo llamamos para saber por qué no venía, porque además tenía que presupuestar el arreglo de un caño de agua que pierde, y nos dijo ‘no cobré un peso’”.

“Es una tomada de pelo”

Mónica Barbero explicó que a la escuela concurren casi 700 chicos, además del personal que es muy numeroso.

“No pueden estar sin agua cuando uno les enseña higiene, normas, terminan una clase de educación física y con las manos sucias tienen que entrar a clase”, lamentó.

Guadalupe Garriz expuso su indignación y aseguró que “es una tomada de pelo porque es una empresa que cumple”.

Cuestionó duramente que el ingeniero de infraestructura de la Provincia, que es el encargado de certificar las obras, “aprobó todas las negligencias” de la empresa anterior y dio el final de obra, lo cual “es lo más absurdo”.

“Planteamos esto en una instancia superior, porque las desprolijidades son varias por todos lados, entonces en la carta que mandamos a la Gobernadora solicitamos una auditoría porque es una obra pública y con el Fondo Educativo”, afirmó.

En ese contexto, lamentó que la carta no sólo no fue respondida por la Gobernadora, sino que paradójicamente, les enviaron una carta simple, dos meses después, con la respuesta del ingeniero Alustiza, justamente de quien estaban cuestionando la labor.

“La empresa anterior, el director de Infraestructura -que fue una barbaridad lo que hizo-, Consejo Escolar, el Municipio, Infraestructura de la Provincia, todos tienen responsabilidad”, fustigó.

La carta simple que les enviaron como respuesta a la carta documento dirigida a la Gobernadora es sumamente informal, tiene tres hojas abrochadas con apariencia de ser una fotocopia y sin ninguna firma de puño y letra.

Hay un encabezado que está firmado (pero no de puño y letra) por Nicolás Redigonda, director provincial de Enlace Jurídico y Legislativo de la Secretaría Legal y Técnica de la Gobernación, en el cual solicita intervención respecto a la licitación y las obras realizadas, y le pide que se expida al inspector Alustiza. Luego, es Alustiza quien responde sin nada concreto.

“Es un papelón que nos conteste la persona de la cual estamos cuestionando la labor”, lanzó.

“Hubiera sido pertinente un juicio”

Mónica Barbero aseguró que en tantos años de estar en la institución es la primera vez que ve “esta situación horrorosa que se ha hecho con los sanitarios, hubiera sido pertinente un juicio pero necesitábamos que se arreglara todo sí o sí, no pueden estar chicos y docentes en esas condiciones”.

Guadalupe Garriz explicó que en su momento lo conversaron con el secretario de Gobierno Oscar Teruggi, a quien le preguntaron si la empresa anterior iba a recibir alguna sanción.

“Nos dijo ‘si recibe una sanción no toma una obra pública más’. Y bueno, yo no quiero que le pase esto a ninguna escuela ni a ningún hospital más, no entiendo por qué no la sancionaron”, sostuvo.

Y planteó que “vino una empresa que en dos meses se hizo cargo, que le falta un 30 por ciento para terminar y no se le paga. Se premia al que labura mal, se cierra el expediente sin hacerle multa, sanción, nada con todas las barbaridades que hizo, y a la que trabaja como corresponde no le pagan. La verdad es que estamos perplejos frente a esto”.

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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