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Laura Sarmoria, coordinadora de Red Solidaria, promueve el hábito de donar alimentos y pañales

Laura Sarmoria asumió el desafío de coordinar Red Solidaria en Tandil, tras la decisión de Silvia Nosei de aceptar la candidatura a concejal por Unidad Ciudadana. La nueva conductora de la ONG es madrina de una familia hace más de un año, por lo cual conoce de las necesidades y del trabajo en la entidad.

Entusiasmada con el proyecto, señaló que “el día a día es bastante intenso” debido a la cantidad de pedidos. Y con respecto a la situación social que encontró al momento de asumir, describió que “hace un tiempo las demandas eran cosas que le faltan a la gente, como un heladera, un lavarropas, una cama o un colchón, mesas, sillas, ropa y calzado; pero ahora, a veces, puntualmente lo que necesitan es mercadería, alimentos”.

Analizó que la comida “es un problema de todos los días, que no se resuelve con la asistencia puntual en un momento. Por supuesto que nosotros no le resolvemos la existencia a nadie. Sabemos que nuestro rol es asistencial, estar para el parche y a las corridas. Es importante. Ojalá detrás de esto hubiera políticas, que tengan una contención para todos estos casos”.

Muchas de las familias que asiste la Red también reciben ayuda del Municipio, pero no les alcanza. “Probablemente Desarrollo Social tenga mucho que abarcar y está haciendo lo que puede. No lo sé. Nosotros necesitamos coordinación con ellos, comunicación entre entidades, entre organismos sociales. Nosotros no tenemos sede, no recibimos plata, lo único que somos es un nexo”, explicó la coordinadora.

Transmitir
solidaridad

En una extensa entrevista con El Eco de Tandil, Laura Sarmoria destacó que “más allá del parche de lo asistencial, Red Solidaria tiene una misión más espiritual, porque estamos hablando de un sentimiento: la solidaridad es una forma de amor. Nosotros lo que hacemos es emocionar a la gente que tiene cómo dar y se decide a dar ese paso porque confía en Red Solidaria, en que eso va a llegar a alguien que realmente necesita porque para eso estamos nosotros mirando”.

Agregó que “ese es el trabajo del asistente social, ir hacia la persona, ver su ambiente, ver qué necesidades él visibiliza y cuáles prioriza, y cuáles son las que hay que seleccionar para empezar a actuar. Nosotros tenemos el trabajo de la asistencia social en el sentido de que ponemos el cuerpo”.

Por otro lado, valoró que “la gente es buena y solidaria aun siendo muy pobre. Se da cuenta de que no puede pedir a cada rato y si la ayudamos mucho, deja de pedir pero no quiere decir que deje de necesitar”.

Ante el gran caudal de necesidades que se detectan, buscan que “la comunidad genere un hábito, porque más allá de lo que pueda hacer el Estado, necesitamos que la comunidad entienda que cada uno en su casa y no importa si tiene mucho o poco, puede dar”.

“Pensar
en el otro”

En ese sentido, informó que lanzaron el plan Tandil Abraza a Tandil, a partir del cual las empresas, comercios, familias en sus casas, clubes, instituciones, oficinas, etc., colocan una bolsa arriba de la mesada -o en un lugar común- y en cada compra para su hogar, aquellos que tienen un salario pueden adquirir un producto más. Ese alimento va a la bolsa solidaria, que se llenará cada 15 ó 20 días, uno o dos meses, no importa el plazo.

“Es un hábito de empezar a pensar en el otro. Es una manera de educar en ese hábito. No podemos esperar que el Estado abarque todo, ojalá pudiera, debería, pero no estemos esperando que lo haga el otro”, expresó.

Al mismo tiempo, advirtió que “ese otro pasa a ser visible en nuestra vida cuando tenemos un problema grave, entonces hablamos de prevención, de que necesitamos una política de seguridad, nos preocupamos muchísimo. Pero lo que comienza como prevención es no tener indiferencia, porque nuestra indiferencia, la de todos los días, genera resentimiento todos los días”.

Lamentó que muchas veces se dice que las personas que necesitan asistencia no tienen ganas de trabajar. Ante esas especulaciones, señaló que “cuando decís que vivís en Las Tunitas o en La Movediza, no es que estás último en la lista, no estás en la lista de aspirantes a un trabajo. Podés tener una casa modesta, como corresponde, una familia bien formada, jamás en la vida un problema, pero vivís ahí y ya estás marcado”.

Por ese motivo, cuestionó que no hay igualdad de oportunidades, rechazó el individualismo y convocó a interesarse por el otro, porque “después lo tenemos como un problema encima, con nuestra burbuja que explota cuando el otro se hizo visible”.

Por Facebook

Tandil Abraza a Tandil surgió frente a la demanda de alimentos que evidenciaron en los últimos meses. “Una cosa es sacarse de encima el colchón que molesta porque lo cambiaron y en el garaje es un estorbo. Otra cosa es que entiendan que tienen que comprar algo para alguien más, porque ese día que uno está comiendo, el otro no come. Este es un hábito que tenemos que tener absolutamente todos los tandilenses que tenemos trabajo”.

Una vez que la bolsa del hogar o lugar de trabajo esté llena, aquellos que donan deben enviar un mensaje por Facebook y los voluntarios los pasan a buscar por el domicilio.

Sumado a esto, recolectan alimentos en eventos, pero los distribuyen de inmediato. “Tener stock de comida, tener stock de colchones y de mantas, es tener stock de hambre y de frío. Lo que se junta se da rápido”, resumió.

“La intención
es unirnos”

En cuanto a la relación con otras instituciones, Laura Sarmoria explicó que “hoy por hoy, la intención es unirnos. Nosotros queremos trabajar con Desarrollo Social, con el Banco de Alimentos, con los comedores, con el trueque. Son todas organizaciones sociales válidas, sean del Estado o no. En este momento, lo importante es la gente. No interesa quién llegó primero ni el ego, que a la gente no le sirve”.

Reiteró que “la demanda de alimentos es cada vez mayor” y al mismo tiempo, agradeció que la gente responde con ayuda. “Lo que pedimos en las publicaciones, hay gente que lo quiere dar”, indicó y enumeró que los pedidos más recurrentes son de alimentos -es importante la leche porque siempre hay muchos chicos- y pañales.

Padrinos, una experiencia gratificante

Más allá de la urgencia, otra de las acciones que promueve Red Solidaria son los padrinazgos, que tienen dos lineamientos. Uno está vinculado con proyectos, como construir un techo o una habitación, o iniciar un emprendimiento productivo, ya que no reciben dinero en efectivo. Y el otro tiene que ver con el acompañamiento a una familia, estar cuando necesita contención, colaborar con las gestiones, dar una mano cuando alguno de los niños sufre de bronquiolitis y hay que ir a la guardia de madrugada, etc.

Al buscar ejemplos, surge el caso de Mónica, que necesitaba construir una cocina porque en su vivienda están hacinados. La mujer se inclinó por madera, porque se animan a trabajar con ese material. Para lograrlo, colaboró Impresell que le hizo precio, el padrino que pagó los insumos y una ingeniera agrónoma que donó las chapas.

En cuanto a la contención a distintas familias, Laura Sarmoria explicó que “teníamos el año pasado dos madrinas y en lo que va del año, ya son tres más. Somos cinco. Está creciendo por contagio, por mostrarle al otro que se puede, que no cuesta tanto y que cuando sos madrina o padrino, tenés una sensación que no se puede comparar con ninguna otra, porque cuando una persona necesita y la que decide estar al lado de ella es uno y te acepta, lo que vuelve, lo que aprendés, lo que sentís, tiene mucho valor”.

Su vivencia

En primera persona, compartió la experiencia del madrinazgo. Desde febrero de 2016, acompaña a Lorenza, de 27 años, madre de cinco chicos. Cuando se conocieron, Lorenza estaba separada y tenía la casa abierta, sin techo en el baño ni puerta; no tenía canillas, solamente un inodoro, la ducha era un balde, entre otras situaciones.

El primer tiempo, Laura intentó cerrar distintos sectores del techo con selladores, pero llegaba el frío y se complicaba. Consiguió donaciones de chapas y tirantes, entonces pudieron cerrar el techo del baño, luego fue la puerta y un vanitory, por lo cual tuvo una canilla. Lo mismo en la cocina, donde recibieron una mesada vieja que pulieron, una bacha y alguien le regaló la conexión de agua. “Por primera vez en la casa y en la vida de esa persona había dos canillas. Cuando antes todo era a fuerza de balde, palangana y tacho”, relató.

Además, y mientras cría a sus hijos que asisten a la Escuela 22, Lorenza planteó que quería trabajar y que le encantaría coser. Empezó con la máquina de Laura y Magdalena le regaló ocho clases para aprender en el FACE. Entonces, Laura le cuidaba a los niños mientras iba al curso.

Mientras iba progresando en el arte de coser, Lorenza tomaba trabajos de arreglos y Laura la ayudaba. “Todo fue muy despacio y con mucha paciencia”, reconoció la madrina. Pero se mostró orgullosa porque hoy ya asume proyectos más arriesgados, como cortinas, cuando tuvo que enseñarle a medir.

“Creo que lo primero que sintió Lorenza es que alguien se preocupaba por ella. Eso le cambió la existencia. Después, nunca se imaginó hasta qué punto era capaz de hacer cosas y hoy no lo puede creer. Este invierno no fuimos una sola vez de corrida al Hospital”, resumió entre los logros, al que se sumó que pudo reconstituir la pareja.

Entre otras buenas noticias, a Lorenza le donaron durlock y, junto a Laura y sus herramientas, pudo revestir su habitación. Esa intervención transformó la casa de planchones en un lugar cálido y sin humedad.

También sumó una huerta con el promotor del programa del INTA e hizo su estufa rusa de barro, donde además cocina pan que lleva al trueque. La tarea no terminó allí, porque la relación con la madrina también derivó en información valiosa como armar un botiquín para tener en el hogar y lograron incorporar un matafuego, algo importante para proteger su casa y las de toda la cuadra.

Campaña Pañales Solidarios

La última propuesta de la Red es Pañales Solidarios, que implica comprar unidades al costo y dejarlas en las farmacias adheridas en la urna de la ONG.

Ya cuentan con tres “farmacias amigas” que ayudan a la Red en el objetivo de lograr cubrir esta necesidad cotidiana y muy costosa. Ellas son De la Ciudad, en Buzón 542; Luchetti, en Alem 1334; y Terén, en Perón 1198.

Por otra parte, desde la Red están buscando sumar a más farmacias para llegar a más gente que pueda donar pañales.

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