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Los maestros y alumnos de La Numancia viven una odisea diaria por el estado del camino

La comunidad educativa de la escuela del paraje La Numancia vive una verdadera odisea día a día para llegar al establecimiento, debido al deplorable estado del camino. Aseguran que no solo rompen continuamente sus vehículos sino que arriesgan su integridad física.

Los reclamos vienen desde muchos años atrás, cuando el dinero para pavimentar el tramo de la Ruta Provincial 30 que va del cruce Scarminacci hasta Lobería había sido asegurado por el Gobierno provincial e incluido en el presupuesto. Sin embargo, en los planos figuran esos 60 kilómetros asfaltados, a pesar de que ese dinero nunca llegó y solo 15 kilómetros fueron pavimentados.

Daiana Brelis Herrera, directora de la Escuela Primaria 17, explicó que esta problemática “viene desde hace muchos años, si bien yo no hace mucho que estoy en la institución, pero mi compañera (la directora del jardín) va a hacer 3 años que se desempeña en el cargo”.

Aseguró que vienen exponiendo el reclamo hace tiempo a través de numerosas notas enviadas al Concejo Deliberante y a la Cooperativa Vial.

No obstante, afirmó que hace 4 meses que la máquina no pasa y después del temporal, el camino quedó en un “estado deplorable”.

Un gran
riesgo

“Alguien se tiene que hacer cargo de esto y nosotros tenemos que garantizar el principal derecho de los chicos, que es acceder a la educación. Si el camino está en estas condiciones, cuando llueve nosotras debemos suspender las clases porque no podemos llegar. Esto no es de ahora, sucede hace muchos años”, manifestó.

Por su parte, Ana Vulcano, directora del jardín de infantes que funciona en el mismo edificio, explicó que el año pasado lograron que se arreglara un tramo, que es el único que se encuentra asfaltado, después del Cruce Scarminacci.

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“Estaba en tan mal estado que nosotros teníamos que ir por Azucena, porque no podíamos hacer el camino real, hacíamos más kilómetros por día, pero era imposible porque los pozos que había no permitían avanzar. Por eso teníamos que hacer otro trayecto”, sostuvo.

Ese tramo, que son unos 20 kilómetros de asfalto, se arregló. “Se levantó el asfalto. Quedó bastante bien, creo que es el único tramo que quedó bien”, indicó.

Y explicó que “el empalme es un cruce que une Azucena con la Ruta 30. En ese lugar, cuando hicieron los arreglos habían dejado un colchón de tierra y del otro lado un pozo que se llenaba de agua, así que no podíamos pasar. Fuimos a pedir que lo arreglaran y nos dijeron que los ingenieros lo estaban evaluando. Nosotras no somos ingenieras, pero no hacía falta serlo para darse cuenta de que por ahí no pasaba nadie, así que a los pocos días solucionaron solo ese tramo”.

“Como
cuchillos”

El resto del camino, que son aproximadamente 60 kilómetros hasta llegar a la escuela, está completamente deteriorado.

“Pasan muchos camiones, tenemos las canteras cerca, más todos los camiones que van a los campos de alrededor. De todas maneras si el camino estuviera firme, eso no lo estropearía. El camino tiene muchas piedras, muchos pozos, y las piedras son muy grandes”, describió.

Y aseguró que las piedras son “como cuchillos”. En su caso, tuvo un accidente en marzo cuando regresaba de trabajar en el jardín.

“En una pendiente me encontré con una piedra. Nosotros al camino lo conocemos de memoria, ya sabemos por dónde ir aunque todos los días uno se encuentra con situaciones distintas. Pero ese día me topé con una piedra y por esquivarla por el tamaño que tenía, me fui a un banco de tierra, y terminé cayendo en la banquina. No tuve quebraduras, pero tengo una hernia cervical que me produjo mareos, inestabilidad, por eso hasta la semana pasada no trabajé, ahora me reincorporé”, relató.

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Por su parte, Daiana Brelis aseguró que en lo que va del año ya se le rompieron en el camino “cinco cubiertas”.
“Los profesores vamos turnando los autos, porque no solamente ponemos nuestros cuerpos, arriesgamos nuestra integridad física, sino que también se rompen los vehículos”, manifestó.

Además, si les sucede algo en el camino, no hay señal en todo el trayecto que va de Tandil a la escuela, por lo cual no tienen manera de avisarles a los chicos.

Promesas
incumplidas

En tanto, la profesora de danzas Natalia Gil contó que hace 11 años que trabaja en la institución y lamentó que “las promesas de arreglar el camino estuvieron siempre, incluso hubo carpetas llenas de firmas de la gente entregadas al gobernador Felipe Solá en su momento, que vino para la inauguración de la Piedra Movediza y siempre prometen, pero nunca cumplen”.

Daiana Brelis explicó que “el camino figura como asfaltado tres veces, es la Ruta Provincial 30, no solamente nosotros hacemos el sacrificio diario, sino también los chicos, todos los días”.

“Nosotros contamos con un transporte escolar que los días de lluvia cuando pasan estas cosas no sabemos si va a poder entrar o no. El sacrificio es de ambos lados, no solamente nuestro. Pero nosotros necesitamos una respuesta, porque hemos presentado cartas al Concejo Deliberante, a la Cooperativa Vial, juntamos un montón de firmas pero no tenemos respuesta de ningún lado, la realidad es que esto en algún momento se tiene que solucionar”, sostuvo.

De punta
a punta

La directora aseguró que “hoy en día el camino está de punta a punta deteriorado. Hay piedras muy filosas y grandes. Yo tengo el auto bajito así que tengo que ir a 40, 60 kilómetros. Me estoy yendo alrededor de las 11.30 de Tandil para llegar a las 13 a la escuela”.

Natalia Gil contó que “muchas veces voy a dedo y hago tramos caminando y hasta es complicado pasar caminando de la cantidad de piedras que hay. No hay ningún tramo lindo, piedras filosas, barro que te saca del camino, una parte arcillosa, pozos. Un desastre”. Además, se suma al peligro propio de un camino con lomas y curvas.

Daiana Brelis Herrera explicó que la escuela actualmente tiene una matrícula de 11 alumnos, y cuentan con un transporte escolar que aproximadamente hace 65 kilómetros diarios para buscar a todos los nenes.

Pero contó que les sucedió en oportunidades que “la combi 13.30 no llegaba a la escuela y había que salir a buscarla, entonces los padres hacen cadenas y salen a buscarla, porque se encaja”.

Una utopía

“Pedir asfalto sería una utopía, pero sí un mejorado que quede definitivo, no que todos los meses haya que arreglarlo”, manifestó Ana Vulcano.

Asimismo, Brelis Herrera enfatizó que no se trata de un camino rural, sino de una ruta provincial, y estimó que así como la gente en general sabe que ese camino siempre está en mal estado, los políticos también lo deben saber.

“Yendo para la escuela está la estancia La Carlotta, a unos 15 kilómetros de la escuela. Nosotras reclamamos y no nos dan respuesta, el camino cada vez peor y nosotras seguimos rompiendo neumáticos, seguimos suspendiendo clases los días de lluvia y casualmente hubo una época que estuvo el camino pasable hasta La Carlotta, que fue cuando el casamiento de Macri”, aseguró.

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