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Madre e hijo fallecieron tras inhalar monóxido de carbono, en una vivienda de calle Mitre al 800

El trágico suceso ocurrió en el domicilio de Mitre 877. Los cuerpos ya sin vida de Adela Martínez Diez, de 78 años, y su hijo Gonzalo Diez, de 57, fueron hallados ayer a la mañana por otro de los hijos de la mujer, quien dio aviso al 101. En el lugar, trabajó personal de la Comisaría Primera y Policía Científica.

El Eco

Dos personas perdieron ayer la vida por inhalación de monóxido de carbono, en una vivienda interna ubicada en calle Mitre 877, en la zona céntrica de la ciudad.

Las víctimas resultaron Adela Martínez Diez, de 78 años, y su hijo Gonzalo Diez, de 57, quien se había quedado durante la noche junto a su madre para cuidarla, dado que había tenido una caída y estaba en reposo.

El trágico suceso se conoció alrededor de las 9.30 cuando otro de los hijos de la mujer arribó al domicilio y se encontró a su madre y su hermano sin vida.

Lo acontecido generó gran consternación entre familiares y amigos de los fallecidos, quienes se acercaron hasta el lugar, donde trabajaron efectivos de la Comisaría Primera y Policía Científica. Asistieron también personal de Camuzzi Gas y de la empresa Crespo, Iacaruso y Santillán, que fue la encargada de trasladar los cuerpos para la correspondiente autopsia.

En diálogo con El Eco de Tandil, el jefe Distrital de Policía, Rubén Frassi, detalló que fueron “notificados de la situación y personal de la jurisdicción llegó al lugar, en Mitre 877, departamento interno, donde se constató la presencia de dos personas fallecidas, una mujer de 78 años, y un hombre de 57. Estamos esperando por las conclusiones de los peritos, pero se podría llegar a decir que fue producto de una intoxicación por monóxido de carbono”.

Añadió que “por lo que se ve desde la puerta, no existiría violencia en los cuerpos, ni en las aberturas del departamento, como para decir que hubo una situación de un robo”.

Por último, el comisario manifestó que “las autopsias nos permitirán tener todo para determinar las causas de los decesos” y adelantó que “la familia está en conocimiento. Uno de los hermanos del hombre e hijo de la mujer está presente en el lugar y fue quien constató el suceso”.

La causa

Los cuerpos ya sin vida de Adela Martínez Diez y su hijo Gonzalo Diez fueron trasladados por personal de la empresa Crespo, Iacaruso y Santillán al Hospital Municipal Ramón Santamarina para la correspondiente autopsia, que se realizó alrededor de las 14.

En primera instancia, la causa quedó caratulada como “Averiguación causales de muerte”, a cargo de la UFI 16 del fiscal Marcos Eguzquiza, aunque con el paso de las horas quedó confirmado que los decesos tuvieron que ver con la causa anteriormente citada, acerca del monóxido de carbono, por el mal estado de la salida al exterior de un calefactor de tiro natural.

Fuentes judiciales confiaron sobre la especie, agregando que igualmente se aguardaba el informa químico de la extracción de sangre que se le practicó a ambos cuerpos.

 

Una familia con historia

Sobre la gran consternación que generó la fatídica noticia, los memoriosos reseñaron sobre la amplia trayectoria comercial de la familia Diez en el Tandil de antaño. responsables del almacén de ramos generales El Balbaíno en la esquina de Mitre y Paz, donde sobre todo los vecinos de la ruralidad encontraban todo tipo de artículos de la actividad campera. Más luego, la familia emprendió el rubro de la construcción en la misma esquina, con un carralón de materiales.

Sobre Gonzalo Diez, era maestro quesero muy conocido en diversos círculos de la ciudad.

 

El último hecho

El último suceso de estas características había ocurrido el pasado 8 de julio por la tarde, en una vivienda ubicada en calle Ugarte 712, del barrio de Villa Italia, donde Efraín Irwin Alcántara, de 39 años, de nacionalidad peruana, falleció producto de la inhalación de monóxido de carbono mientras descansaba.

El hecho fue alertado por un compañero que vivía con él, quien lo encontró ya sin signos vitales en una de las habitaciones de la casa que tenía para calefaccionarse un brasero con carbón y no poseía ningún tipo de ventilación.

Prevención

Vale recordar que el monóxido de carbono es un gas venenoso que no tiene color, olor ni sabor y por eso es muy difícil de percibir. Se origina por la combustión incompleta de gas natural, gas licuado, kerosene, carbón, leña, nafta (en motores de combustión), madera, papel y aceite, entre otros.

Su inhalación provoca daños en el sistema nervioso central, asfixia y consecuencias irreversibles, incluso la muerte en caso de concentraciones muy altas.

Los síntomas de intoxicación pueden presentarse en distintas combinaciones como: confusión, mareos, dolor de cabeza, zumbido de oídos, náuseas, vómitos, palpitaciones, parálisis, convulsiones y coma.

En cuanto a las recomendaciones, no hay que dejar braseros, estufas ni otros artefactos para calefaccionar encendidos durante la noche. En cada lugar se debe asegurar una buena ventilación de los ambientes, porque la llama consume oxígeno.

Hay que controlar que la llama de los mecheros sea de color azul ya que si es amarilla produce monóxido de carbono. En caso que la llama del mechero sea amarilla, hay que apagar el artefacto inmediatamente y hacerlo reparar.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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