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Manuela Rabitti pasó a la final en los Juegos Bonaerenses

Tiene 16 años y nació en el seno de una familia de escritores y lectores. En su casa la biblioteca ocupa ese lugar importante, destacado, que todo amante de los libros atesora como uno de sus bienes más preciados. Está cursando cuarto año en la Escuela Polivalente de Arte, le quedan dos para terminar su secundaria y ya tiene casi definida su vocación, ya que le gusta el teatro, arte que practica desde niña y también por el lado de la filosofía y letras.

-¿Dónde hiciste teatro?
-Comencé de muy chiquita en la Sala Abierta de Lectura, luego en la Escuela Municipal de Teatro. Hice el taller de niños. Luego dejé y retomé en la Escuela con el taller de adolescentes y allí estuve siete años.

-¿Cómo fue que decidiste participar en los Torneos?
-En segundo año con lengua escribí un cuento. Lo dejé. Y este año vino alguien del Municipio a la escuela para hablar de los torneos, que había una sección de literatura. Y fue así como me decidí. Lo presenté de acuerdo al formato pedido y de ese modo pasé la etapa municipal y regional.

-¿El nombre del trabajo?
-Es un cuento y se llama Margaritas ensangrentadas, un cuento de terror. El proyecto de la escuela fue ir al cementerio de Vela y escribir al respecto. Siempre me gustó mucho. Cada tanto lo volvía a leer. Y son dos versiones, la escribí entonces y que es más larga con mayor descripción y la de ahora que es un poco más breve, de acuerdo a lo que se pedía en el reglamento.

Tranquila e ilusionada

-¿Desde cuándo escribís?
-Desde chiquita, relacionado con el teatro escribía mis propios stand ups y los presentaba en familia para las fiestas de fin de año. Después lo dejé un poco. Hasta ahora es el único cuento que tengo, pero el haber pasado a la final me incentivó a volver a escribir y lo estoy haciendo. También leí desde muy chica. De chiquita leía Natacha del escritor (Luis) Pescetti, Caídos del Mapa, de María Inés Falconi. También me gustaba Gaturro y tenía unos cuentos miniaturas que aprendía de memoria.

-¿Tenés actualmente algún autor preferido?
-No sé. Mi papá me regaló Borges esencial, un poco complicado pero está bueno. También estoy leyendo La teoría del todo.

-¿Son una familia lectora?
-Sí, bastante. Tenemos una biblioteca realmente muy importante y mis padres me incentivaron desde chica a leer.

-¿Qué se encuentra en esa biblioteca?
-Todo lo que pidas está, desde libros de farmacología porque papá es farmacéutico, infantiles, novelas, de todo. Y no nos desprendemos de los libros.

-¿Por qué ‘Margaritas ensangrentadas’?
-Lo hablaba con mi profesor (Gonzalo Grela) que me sugirió que no fuera tanto por lo personal como ponerle un nombre propio.

-¿Y qué estás escribiendo ahora?
-Como estoy leyendo este libro de Borges, me incentiva. Y soy de investigar mucho. Soy muy curiosa, me encanta la historia, la geografía y suelo hacer anotaciones sobre lo que estoy leyendo o viendo. Busco el significado de las palabras que encuentro y escribo poesías usándolas.

-¿Libros o e-books?
-Libros, siempre.

-¿Has pensado asistir a un taller de literatura? En Tandil hay varios y muy buenos.
-No lo he pensado, pero está bueno como sugerencia.

-¿Cómo te preparás para el 30?
-Tranquila pero muy ilusionada.

La palabra de su mentor

“Como su docente de literatura la acompañé en el proceso de corrección, pero toda la iniciativa de escritura, corrección, presentación a concurso ha sido de ella, y no una propuesta de mi clase. Eso habla muy bien de Manuela como escritora, y como representante de una juventud con grandes inquietudes y destrezas. La autora, cursa cuarto año en la Escuela Polivalente, en la modalidad de artes visuales, y es una de las prometedoras potencias de la nueva generación de escritoras y escritores que está viendo nacer la ciudad. Felicitaciones para Manuela, y fuerza para la final” (Gonzalo Grela).

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