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Turquía descartó pedir ayuda al FMI para salir de la crisis monetaria que afronta

El ministro turco de Finanzas, Berat Albayrak, descartó ante inversores internacionales que su país vaya a pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) para superar la crisis monetaria que atraviesa. En tanto, Estados Unidos amenazó con más sanciones si no libera a pastor preso.

El Eco

El ministro turco de Finanzas, Berat Albayrak, que también es el yerno del presidente Recep Tayyip Erdogan, hizo un discurso ayer por la tarde ante miles de inversores originarios de Estados Unidos, Europa y Asia, durante una teleconferencia considerada como una prueba de credibilidad.

“Saldremos aún más fuertes de estas turbulencias”, declaró el ministro, según la televisión estatal TRT.

Añadió que su país no tenía previsto recurrir al FMI y que su gobierno trabajaría para atraer inversiones extranjeras directas.

La lira turca, que se hundió la semana pasada en un contexto de crisis diplomática con Estados Unidos, mejoró a raíz de sus declaraciones, repuntando ayer por tercer día consecutivo.

La moneda ganaba cerca del 3,9 por ciento frente al dólar a las 14H10 GMT respecto a la sesión de la víspera, y se cambiaba a 5,72 liras por dólar, aunque aún estaba lejos de los valores previos a las grandes pérdidas de los últimos días.

La lira parece haberse estabilizado desde el martes a consecuencia de las medidas tomadas por el banco central y de nuevas barreras erigidas por el regulador turco de los bancos para limitar la especulación con la divisa turca.

Esta, que perdió el 40 por ciento de su valor este año, sufrió la semana pasada una debacle que causó preocupación en las bolsas mundiales por temor a un efecto contagio.

 

Riesgo de contracción

 

La caída de la moneda se aceleró por culpa del aumento de las tensiones entre Turquía y Estados Unidos, que tomaron sanciones recíprocas e incrementaron sus aranceles aduaneros respectivos para determinados productos.

A pesar del repunte de la lira desde el martes, los economistas siguen preocupados por la disputa entre Ankara y Washington, relacionada entre otras cosas con la detención de un pastor estadounidense en Turquía, y por el control que ejerce Erdogan sobre la economía.

Los mercados castigaron duramente la decisión del banco central de mantener sus bajas tasas de interés el mes pasado, a pesar de la caída de la lira y de una inflación galopante. Erdogan, ferviente defensor de un crecimiento a cualquier precio, se opone firmemente a un cambio de política monetaria.

Albayrak prometió este jueves que su gobierno tendría dos prioridades: combatir la inflación, que alcanzó cerca del 16 por ciento interanual en julio, y la disciplina presupuestaria.

En este periodo de malas noticias económicas, Turquía recibió el miércoles una ayuda de peso. El emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad al Thani prometió durante un encuentro con Erdogan en la capital que su país invertiría 15 mil millones de dólares en Turquía.

En una señal de que la crisis con Washington incita al gobierno turco a restablecer sus vínculos con Europa, Erdogan habló por teléfono el miércoles con la canciller alemana, Angela Merkel, y su homólogo francés, Emmanuel Macron, el jueves.

Albayrak conversó por su parte con el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, y ambos acordaron reunirse el 21 de septiembre en Berlín, anunció el gobierno turco.

 

 

Estados Unidos amenaza con sanciones

 

Estados Unidos amenazó ayer con más sanciones económicas contra Turquía si Ankara no libera al pastor estadounidense Andrew Brunson, cuya detención bajo acusaciones de espionaje ha provocado una gran disputa entre ambos países.

“Hemos impuesto sanciones a varios miembros del gabinete” del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, dijo el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, durante una reunión con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca a la que asistió la prensa.

“Planeamos aplicar más si no lo liberan rápidamente”, agregó sobre el religioso, arrestado en octubre de 2016 por las autoridades turcas acusado de espionaje y actividades “terroristas”.

Antes de estos comentarios de Mnuchin, Trump había señalado que Turquía no había sido un muy buen amigo de Estados Unidos, destacando la inocencia de Brunson. “Tienen un gran pastor cristiano allí, es un hombre muy inocente”, dijo.

Estados Unidos reclama la liberación de Brunson, recluido en su casa por razones de salud desde finales de julio después de pasar un año y medio en la cárcel.

Un tribunal turco rechazó el miércoles una nueva apelación del pastor, que exige el levantamiento de su arresto domiciliario y su prohibición de abandonar el territorio.

Este caso provocó una crisis diplomática entre Ankara y Washington, aliados en la OTAN, y propició el colapso de la lira turca en los últimos días.

Estados Unidos impuso sanciones contra los ministros de Interior y Justicia de Turquía, acusados de desempeñar un papel central en la detención de Brunson. Ankara respondió con medidas similares.

La Casa Blanca consideró “lamentables” las medidas tomadas por Turquía.

Radicado en Turquía desde hace unos 20 años, Brunson, que rechaza los cargos de Ankara, dirigía una pequeña iglesia protestante en la provincia de Izmir antes de su arresto. El juicio en su contra prosigue y la próxima audiencia está programada para el 12 de octubre.

El año pasado, el presidente turco propuso intercambiar al pastor por el predicador Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos y a quien Ankara acusa de ser el autor intelectual del intento de golpe de Estado de 2016, un planteo rechazado por Washington.

Brunson fue arrestado en conexión con las purgas lanzadas después del frustrado golpe. (AFP-NA)

 

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  • ElEcodeTandil

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