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Un testigo clave contradijo a la novia de la víctima en el juicio por la muerte del rugier

Es el principal testigo de la muerte del rugbier Genaro Fortunato. El hombre que se desempeñaba como cuidacoches en el local nocturno en el que fue la víctima fue atropellada por su novia, Julieta Silva, contradijo a la mujer y complicó su situación. Fue en el juicio que se inició esta semana en San Rafael, Mendoza.

El Eco

El “trapito” Ariel Aksensen rebatió varias de las afirmaciones que Silva había hecho el lunes ante el tribunal.  El joven dijo que la pareja llegó al auto discutiendo, que Fortunato nunca lo abordó y que giró en “u” para atropellarlo, luego que el joven cayera cuando intentó aferrarse al vehículo en movimiento.

Silva, de 30 años, quien se encuentra bajo prisión domiciliaria, está acusada por el delito de “homicidio culposo agravado” y “homicidio simple con dolo eventual” por la muerte de su novio, de 26, ocurrida el 8 de septiembre de 2017 en el bar La Mona, de San Rafael.

En esa ocasión, aparentemente, luego de un entredicho, la pareja se retiró del lugar y cuando Silva había arrancado su auto Fiat Idea, Fortunato se colgó de la ventanilla para intentar que se detuviera, cayó y ella lo atropelló tras girar en “u”.

Aksensen relató que, en ese momento, la mujer “hace marcha atrás, había bajado la ventanilla, arrancó y el muchacho se agarró de la ventanilla, corre al costado y no le da el tranco y se cae, en el medio de la calle. Yo lo miro cuando se cae, ella hace la U y cuando pega la vuelta me quedo parado mirando. El muchacho con los brazos para arriba y ella no bajaba la velocidad, llegó y se la pegó”.

“Le hice señas y le gritaba que parara. Me paré en el medio de la calle y frenó y le dije atropellaste al pibe y me discutía que no”, continuó en su relato.

El “trapito” aseguró que la mujer nunca tuvo la intención de socorrer a su novio, y que lo corrió a él para sacarle las llaves, ya que había tomado esa acción porque intuía que iba a escapar del lugar.

El testimonio del cuidacoches, que además mantuvo que en ningún momento Fortunato llegó a abordar el auto, como lo sostuvo su novia, se dio en una extensa jornada de testimonios, que finalizó alrededor de las 20 de este miércoles.

Entre otros detalles, Silva había dicho que su novio había abordado el auto junto a ella, del lado del conductor, pero luego decidió bajarse, en medio de un momento tenso porque había discutido con un hombre en el bar.

Aseveró que ella decidió pasarse al asiento del conductor y marcharse porque estaba cansada, pero Genaro volvió a aparecer por el lado exterior de la ventanilla y se hizo para atrás, en el último momento que lo vio.

También afirmó que decidió volver, entre otros motivos, porque se había quedado con el celular de su novio y cuando lo atropelló pensó que había pisado un pozo, mientras que alegó que no tenía puesto los lentes que utiliza y que el lugar estaba oscuro.

 

El relato de la joven

 

Julieta Silva declaró el martes en la primera audiencia del juicio y ratificó que no tuvo intención de hacerlo, que no vio a la víctima y que pensó que había atravesado un pozo en el momento en el que lo arrolló.

“Sentí la sensación de haber pisado un pozo, no lo vi a Genaro tirado en el piso”, expresó Silva, de 30 años, en un extenso relato que interrumpió más de una decena veces por llantos y otras muestras de consternación.

En su narración sobre lo ocurrido el fatídico 8 de septiembre del año pasado, cuando la pareja fue al bar “La Mona”, la mujer, que se encuentra bajo el régimen de prisión domiciliaria, sostuvo que su novio estaba “sacado” y que había discutido con otro joven a quien ella le había comprado el auto, el Fiat Idea con el que terminó arrollándolo.

Siempre de acuerdo a lo que contó, ante el mal clima por las discusiones, la pareja decidió alejarse del lugar.

Después, el rugbier “de repente se bajó y volvió con dirección al bar”.

“Yo estaba cansada, me crucé de asiento y decidí irme. En ese momento apareció Genaro, golpeó mi ventanilla con la mano abierta y luego se hizo hacia atrás, fue la última vez que lo vi”, explicó.

Según recordó Silva, avanzó unos 150 metros y se arrepintió de irse, entre otras circunstancias, porque tenía en su poder el celular de su novio.

“Avancé 150 metros y me arrepentí de haberme ido, además tenía el celular de Genaro en mi mochila. Giré en U y regresé hacia el bar, mirando al costado izquierdo. En ese momento sentí la sensación de haber pisado un pozo, no lo vi a Genaro tirado en el piso”, explicó.

En varias ocasiones remarcó que la zona estaba oscura y que había estado sin sus lentes colocados, los cuales si llevó a la audiencia.

En ese momento observó que el encargado del estacionamiento le hizo señas.

“Pensé que tenía que pagarle, pero fue en ese momento que me dijo que había atropellado a alguien y ahí supe que era Genaro.  No quise acercarme, no pude”, describió.

Silva, quien se encuentra bajo prisión domiciliaria, está acusada por el delito de “homicidio culposo agravado” y “homicidio simple con dolo eventual”.

Por el primero de los delitos merecería una pena de entre 8 y 25 años de prisión, mientras que en el segundo caso la condena va de 3 a 6.

Tras la declaración de la imputada, declararon los hermanos de la víctima, quienes reflotaron la hipótesis de que Silva tuvo un “ataque de celos”. (NA)

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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