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Necrológicas

DANIEL ANGEL RIPODAS ZARPE

El pasado 10 de septiembre, a los 79 años, se produjo el fallecimiento del vecino Daniel Angel Rípodas Zarpe.

Había nacido el 27 de octubre de 1937.

 

Dedicatoria

“Su fuerza y su voluntad hasta último momento son ejemplo de entrega, persistencia y lucha que quedaron grabados eternamente en la memoria de quienes lo amarán por siempre.

Su historia de vida en Las Numancias incluye una infancia dura; el trabajo en el campo desde temprana edad; relatos de arados y cosechadoras tirados por caballos; arreos; la llegada de las máquinas modernas, ante las cuales no se achicó, las carreras de autos que no se perdía, en las que hinchaba por Chevrolet…

Sus cuentos -mezcla de realidad y fantasía- deslumbraban a sus nietos, que fueron su orgullo y que le retribuían al adoptar como propios ciertos dichos y pasiones, como el gusto por los cuchillos, la pesca, la caza, el buen asado y el amor por la familia.

Dejó una hermosa huella en nuestras vidas.

María, Carlos, Stella, Eduardo, nietos, familiares y amigos, por siempre junto a vos”.
DOMINGO ANTONIO CONTI

El 14 de septiembre pasado dejó de existir el tandilense Domingo Antonio Conti.

Contaba con 80 años de edad, ya que había nacido el 12 de junio de 1937.

Era el mayor de los siete hijos del matrimonio integrado por Domingo Amalio Conti y María Esther Guerrero.

Sus hermanos eran Mario Omar (f), Rubén Arnaldo, Carmel Cecilia (f), Libertad Elena Celestina (f), Jorge Luis y Sara.

El epicentro de su vida fue el “barrio de las ranas”, ya que residía en Uriburu al 1.700.

Laboralmente se desempeñó como pintor de obra hasta su jubilación.

Era un apasionado del fútbol, deporte que practicó en Defensa, luego en el Agrario (de las Marías) y en Huracán (libre).

También tenía una destacada faceta artística, ya que escribía y era también aficionado al tango, al cual cantaba y recitaba.

Vivió con su hermano Jorge, quien lo describe como una persona excepcional, que se dedicó durante muchos años al cuidado de una hermana y a la atención de su madre enferma. “Entregó su vida por la familia”, dijo.

Como despedida, Jorge no duda que Domingo Antonio transitó “del Barrio de las Ranas al Cielo”.

 

JUAN ANTONIO BEDASCARRASBURE

“Juan Antonio Bedascarrasbure, más conocido como el Vasco aunque algunos le decían Pato, que en realidad es el sobrenombre de su hermano menor.

Hijo de Carmen Gargaglione y Héctor Bedascarrasbure.

Nació un 29 de diciembre de 1947 en Tres Arroyos en un viaje familiar de donde era oriunda su madre.

Fue al Colegio San José, pero ya al comenzar sabía leer y escribir, educado por su familia. Estudió música y clarinete.

Se casó a los 22 años con Olga Mabel Barragán, ella con 17, y tuvieron cinco hijos: Mauricio (fallecido recientemente), María Belén (fallecida al nacer), Sebastián, Valeria y Martín. Educó desde muy jóvenes a sus hijos en la cultura del trabajo, la honestidad y la rectitud, inculcándoles el estudio y la capacitación constante.

Entre sus trabajos iniciales, se desempeñó en la actual Villa Onena haciendo bloques y planchones con su padre. Luego fue encargado general del Hotel Hermitage, y posteriormente un destacado vendedor en empresas como Pepsi, Molinos Río de la Plata y Refinerías de Maíz.

Con su hermano menor abrieron la franquicia de confitería Hottis en pleno centro. Desde sus inicios desarrolló una fructífera y exitosa carrera comercial. Se lanzó por su cuenta con una distribuidora de productos alimenticios Onena, hasta llegar a tener en sociedad con su hermano cinco supermercados Pato B.

Fue presidente de la Asociación Tandilense de Atletismo, convencido del apoyo que debía darse al deporte amateur. Su compromiso se debió al ser seguidor de su primo Enrique, consagrado atleta e influyente personalidad en el campo social.

Su gestión se caracterizó por incrementar el número de entidades afiliadas en la práctica deportiva y por consiguiente un aumento considerable de deportistas en las distintas prácticas atléticas. También se le debe que a partir de su presidencia, la tradicional prueba Tandilia pasara a tener verdadera relevancia nacional.

Con un marcado perfil bajo, también incursionó en la política acompañando actividades de la Unión Cívica Radical, contribuyendo y acompañando las iniciativas que creía favorables al crecimiento armónico de la ciudad.

A los 50 años se retiró voluntariamente de la actividad comercial para dedicarse a sus hobbies: amante del dibujo y de la pintura se abocó a estas aficiones artísticas, a los viajes y a la pesca. En los últimos años a la navegación a vela, llamado por sus pares “el temerario” por lanzarse solo a navegar y hasta pasar por grandes tormentas, emulando al inolvidable navegante solitario Vito Dumas.

Siempre estuvo rodeado por muchos amigos: de su infancia, de los talleres mecánicos y sus grandes amistades del servicio militar, con quienes año tras año se juntaban para revivir viejas anécdotas. Todos ellos lo acompañaron lealmente hasta su día final.

Afectado por dos infartos y graves problemas cardíacos, su debilitado corazón no pudo soportar la pérdida reciente de su hijo mayor, y se fue el 19 de agosto, mientras dormía.

Será recordado como un hombre recto e inflexible, pero a la vez totalmente generoso, un exitoso empresario y un gran padre”.

 

ROBERTO MAURICIO BEDASCARRASBURE

“Roberto Mauricio Bedascarrasbure, para todos sus conocidos El Bedas, nació el 7 de abril de 1971, en Tandil, y era hijo de Mabel Barragán y Antonio Bedascarrasbure (recientemente fallecido).

Disfrutó una linda infancia en la zona de la terminal, junto a sus hermanos Sebastián y Valeria, y años después Martín, zona que empezaba a poblarse con matrimonios con hijos de edades similares y se armaban esas barras de barrio, con la sana diversión de aquella época: las bicicletas, los barriletes armados con cañas, la pelota y la gomera.

Alumno del Colegio San José, terminó sus estudios a la vez que se desempeñaba en distintos puestos del Supermercado Pato B de su padre y tío, hasta ser un exitoso vendedor y encargado del sector electrodomésticos.

Siempre amante de los autos y las motos, sumergido en los talleres mecánicos, intentó comenzar los estudios de ingeniería en La Plata pero luego convencido de que eso no era lo suyo volvió a Tandil.

Cosechó innumerables amigos,  los que siempre decían “el Bedas nunca te deja en banda”. Creó su propio arenero y hasta un mini arenero para uno de sus hijos.

También fue amante de la pesca, como su padre, pero más por el disfrute de los viajes con sus amigos.

Cientos de anécdotas se cuentan de él. Era una persona muy activa, supo correr en moto enduro, experto con el hacha y la motosierra y en sí tenía una notable habilidad con cualquier herramienta o vehículo.

Experto en el trabajo manual, y en un acuerdo familiar, decidió ponerse en marcha como constructor de una cabaña de troncos, sin ninguna preparación previa en el tema, para comenzar a trabajar junto a la familia en un emprendimiento turístico.

Así nacieron las cabañas Manantial de los Amores, primeras en la provincia de Buenos Aires, inauguradas en Semana Santa del ´95, marcando desde entonces un antes y un después para el turismo serrano.

Fue papá de cinco hijos: Lucas, los gemelos Simón y Tomás, Mateo y Franco, y fue abuelo de muy joven por su hijo mayor Lucas.

Ya de pleno dedicado a la empresa de la construcción, y especialista en trabajos en tronco y madera, comenzó su propia empresa y realizó varias obras en Tandil, en la provincia de Buenos Aires y en el sur patagónico, terminando sus días en la vecina ciudad de Ayacucho.

Un grave ACV lo tuvo luchando con su fuerte corazón durante 15 días, hasta que el 11 de agosto se dejó ir, con solo 46 años.

Todos los días grupos y grupos de familiares, amigos y empleados se acercaban al centro de internación para verlo, lo que habla de la nobleza y la amistad que supo cultivar este gran hombre.

Por muchos años se contarán sus “locuras” y sus historias y así será recordado por todos”.

 

VICTORIA ELVIRA OLZA

A los 67 años, el pasado 8 de septiembre, se produjo el fallecimiento de Victoria Elvira Olza.

Había nacido en Laprida, el 25 de Julio de 1950, y fue la mayor de cinco hermanos.

Su infancia la pasó en el campo rodeada de su familia.

A los 15 años se recibió de profesora de corte y confección, y un tiempo más tarde se trasladó a Bahía Blanca, donde conoció al padre de sus hijos.

Ya casada, siguió los pasos de su marido por Salta y Jujuy, y completaron la familia con Guillermo, Fabiana, Mariana y Noelia.

Al regresar la democracia al país, puso fin a su matrimonio y se separó, trasladándose con sus hijos a Azul, donde se abocó a su oficio de modista para sostener a la familia.

Años más tarde se radicó definitivamente en Tandil, donde terminó de criar a sus hijos, culminó el secundario e inició la cursada en la Facultad de Ciencias Humanas.

“Fue una mujer luchadora, que enfrentó innumerables adversidades y situaciones muy dolorosas, siempre con la mejor de las actitudes: la de nunca bajar los brazos.

Sacó adelante a sus hijos y los educó y crió con un amor enorme; cuidó a su madre incansablemente y se hizo querer por todos aquellos que la conocieron.

Fue una abuela, entregada, amorosa y dulce. Siempre muy activa y con muchos sueños por cumplir, la muerte la encontró durmiendo y sorprendió a todos, y aunque su ausencia física es un vacío para los que la amamos, su recuerdo y su ejemplo vivirán por siempre en todos aquellos que amó y que fuimos privilegiados y bendecidos al tenerla en nuestras vidas”.

 

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