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Necrológicas

V MARIO ENRIQUE BARRANQUERO

 

Sorprendió su partida y llenó de tristeza su ausencia. Luego de tantos desafíos afrontados y de batallas ganadas. Luchó con todas sus fuerzas, aun en esta última. Contagió su energía, audacia, proyectos y no paró un solo segundo. Dejó sus herramientas en el suelo para ir al médico y aún sus cosas están allí como esperando que vuelva.

Parte del consuelo la familia lo encuentra en haberlo amado tanto y en el recuerdo de los momentos compartidos. Acompañarlo en cada una de sus locuras que siempre llevaba al extremo, a pesar del temor que eso generaba.

Les enseñó a luchar por sus sueños, tener objetivos de vida y alcanzar las metas. Fue un buen esposo, padre, amigo, trabajador incansable, honesto, de pensamiento crítico e ideas firmes. Era tan simple y complejo a la vez, fue “un distinto”.

Tuvo mil anécdotas e historias vividas. Amante de la lectura y los deportes que si eran extremos, mejor. Paracaidista deportivo, fanático de las motos, los autos y el kayak.

Sus deseos fueron tan disímiles como sus formas de vida, el hippie y el empleado estable, el hombre de ciudad y de campo. En cada una de esas decisiones de vida se arriesgó por lo que creía, supo que el único camino posible para llevarlo adelante era el esfuerzo y tuvo siempre quienes lo acompañaron a hacerlo. Puede estar tranquilo porque esas son las mayores enseñanzas que dejó lo vivido, sabiendo que es posible lograr los sueños si se lucha con dedicación y amor.

Su esposa Ana María; sus hijos Emanuel, Mariana, Rosario, Anabel, Mariel y Dulce; sus nietos Rodrigo, Santiago, Micaela, Lucía, Camila e Isabella; su nuera y yernos. Sus compañeros y amigos de Telefónica, empresa de la cual formó parte por 37 años, legado de su padre. Sus amigos y compañeros del Centro Náutico del Fuerte. Todos los que compartieron parte de su vida  le dicen gracias por haberle regalado tantos hermosos momentos todos estos años. Desearían seguir disfrutándolo a su lado, lo van a extrañar muchísimo. “Te amaremos y recordaremos a cada momento, hasta que nos volvamos a encontrar. Estás en paz ahora, gran papá, seguramente con tu hermano y tu madre que tanto amabas y extrañabas. Un beso al cielo viejito vago y cielos azules”.

Por este medio la familia quiere agradecer desde lo más profundo del corazón a la doctora Mariel Louge y al personal de Unidad de Terapia Intensiva de la Nueva Clínica Chacabuco, que lo atendieron con gran profesionalismo, cariño y dedicación. Haciendo todo lo humanamente posible para que pudiera salir adelante.

 

V GRACIELA MORASCHI DE PRIETO

 

Y al final partió “Grace” para los amigos, the english way, su gran pasión. La teacher para los profesores incondicionales y sus alumnos mimados. Abuela para Agus y Tomy, Yaya para Val y Joaco, Bruja para papá, mamá para sus hijos.

Martina, Susy, Raquel la llamaban Graciela y las primas tía.

Y así la seguirán llamando. Nadie entiende por qué tenía que marchase tan pronto pero Dios y el universo la necesitaban allí para cuidar y proteger como siempre lo hizo, pero ahora un poco más lejos.

La familia quiere agradecer todo el cariño recibido. Gracias de corazón, porque las palabras no alcanzan cuando lo que se quiere decir les desborda el alma.

Dicen que ser una buena persona es el mejor título que te pueden dar, y lo otorgan los valores y ella los tenía todos. Dejó un listón muy alto, y tendrán sus seres queridos mucho que aprender.

“Gracias Grace, teacher, abuela, tía, Yaya, bruja, gracias mamá. Hasta pronto, ‘mami’ linda. Te amamos”.

 

V MARCELO MARIANO NÚÑEZ

 

A la edad de 42 años del día 26 de julio falleció Mariano Núñez, en un accidente de moto, causando un gran dolor a sus familiares y amigos. Había nacido en Juan N. Fernández el 22 de mayo de 1976 y cuando tenía tan solo 4 años se trasladó junto a su familia a la localidad de Barker y posteriormente a Tandil, ciudad donde se educó en la escuela primaria y secundaria.

Trabajaba como electricista en la empresa de su padre hasta días antes de su deceso, ya que estaba comenzando un nuevo camino, como electricista, por cuenta propia. En su corta estadía en esta vida dejó una hija adolescente y un montón de amigos que lo recuerdan permanentemente. Padres, hija, hermanos y sobrinos lamentan profundamente su fallecimiento.

 

V MARÍA ELENA DUHALDE

 

Puedes llorar porque se ha ido, o puedes sonreír porque ha vivido. Puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva, o puedes abrirlos y ver todo lo que ha dejado; el corazón puede estar vacío porque no la puedes ver, o puede estar lleno del amor que compartió.

Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío y dar la espalda, o puedes hacer lo que a ella le gustaba: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.

Vivirás por siempre en nuestros corazones. Tu esposo, hijo e hijas, hijos e hija políticos, nietos y nietas siempre la recordaremos.

 

V ULISES MOLINA (PINO)

 

Nació el 23 de julio de 1983  en Monte Grande, falleciendo el 2 de agosto de 2018 en Tandil. Sus padres, Diego y Zulma; sus hermanos M. Belén y Santiago; su cuñado Chino y su sobrino Ángelo; lo recuerdan con estas palabras de San Agustín: “La muerte no es nada. Yo solo me he ido a la habitación de al lado. Volverás a encontrar mi corazón. Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas”.

Fue el segundo de los hermanos, siempre bueno y amado. Se recibió de chef en el Instituto Superior Tandil. Su pasión fue la música, tocaba la batería, cosechando buenos amigos en todos los ámbitos de su vida. Su partida a tan temprana edad generó mucho dolor entre sus seres queridos. Los planes de Dios a veces no coinciden con los del resto de la familia. Hasta que lo volvamos a encontrar, lo amaremos.

Su novia lo recuerda expresando que solo puede agradecerle a Dios que haya sido parte de su vida, con la mente y el corazón más bueno y puro que conoció en su vida, este mundo ya no era para él. Con mucho dolor y tristeza, elige quedarse con todo lo vivido junto y todo lo que le enseñó. Hizo que cada instante juntos de la vida sea lo mejor de la mía y hoy desde otro lugar lo sigue siendo. «Te doy mi corazón, siempre te amaré. Gracias por tanto, un beso al cielo mi amor, mi chef, mi estrella de rock. Te amo mucho. Lucila M. Xodo”.

Desde Monte Grande, Sebastián escribió “lo vamos a tener en nuestra mente y nuestros corazones por siempre”.

En tanto que su amigo Mariano Cescatti le dedicó “fuimos muy buenos amigos y colegas de las bases rítmicas, con deseos y proyectos que bien podrán cumplirse en otro tiempo y espacio. Buen viaje Ulises”. La familia agradece a tantas personas que lo quisieron y les demostraron su amor a diario.

 

V HÉCTOR ALFREDO TRIPODI

 

El pasado 6 de agosto con 69 años de vida falleció Héctor Alfredo Tripodi quien estaba casado desde hace 45 años con Graciela Berruti. Fruto de ese amor nacieron los mellizos Sergio y Pablo, quienes lo hicieron abuelo de Juan Martín, Facundo y Lautaro sus amados nietos quienes lo recuerdan con mucho cariño.

En su juventud practicó pesca y luego fue muy aficionado al ciclismo, disciplina que realizó con pasión. Fue amigo de sus amigos y honesto, siendo la amistad su característica fundamental.

Su familia lo recuerda con mucho cariño. Sus restos fueron cremados en el cementerio de la ciudad de Dolores.

 

V LUISA ALONSO DE ROCHA

 

El 8 de agosto del presente año falleció Luisa Alonso de Rocha en el calor de su hogar rodeada de amor y recuerdos. De todas formas quedó su presencia en cada uno de sus familiares y amigos, con cada valor que supo transmitir, esperando poder honrarla con esa enseñanza durante el resto de la vida para mantenerla siempre vigente en sus corazones.

“Abuela, gracias a Dios por tenerte y a vos por tanto. Te queremos. Luisa, Santiago, Emiliano y Alberto”.

 

V VIOLETA MOLINA

 

El 4 de agosto falleció en Tandil la señora Violeta Molina, quien había nacido un 25 de diciembre de 1936. Su hija Patricia Rosana realizó un sentido escrito donde le pide perdón por todo lo que no hizo y a su vez le agradece por todo lo que en su momento le ofreció y no fue aceptado por orgullo.

Fue una mujer emprendedora que siempre tenía algo para hacer, una luchadora que jamás bajaba los brazos. Fue una trabajadora incansable que siempre buscaba la forma de llevar ‘el plato de comida’ a su casa. Honesta, agradable, sincera, cualidades que en gran parte heredó su hija. Que en paz descanses.

Por su parte, su hijo Marcelo Javier recordó que su madre se sentaba a tejer y que le enseñaba que tenía muchas plantas a las que cuidaba y les hablaba. Entre las historias rememoró que siempre estaba en todos los detalles y hasta les dejaba platos de comida con su nombre para cuando regresaba de bailar.

Hijos, nietos, bisnietos, yernos y nueras lamentan profundamente su partida y la recuerda con cariño.

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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