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Delincuentes rompieron una puerta de vidrio y robaron por cuarta vez una carnicería

Alfredo Urraco es un trabajador como tantos que a diario se levanta temprano y sale a cumplir con su oficio, en este caso el de carnicero, consciente de que se están viviendo tiempos difíciles pero esforzándose y añorando que todo en algún momento mejorará.

Ayer no fue un despertar como tantos otros. Su negocio, que funciona en el local que alquila situado en la avenida Perón y Necochea, fue violentado por delincuentes, quienes se llevaron parte de la mercadería que estaba guardada en una de las heladeras.

Se apreciaba la impotencia en la cara de un trabajador al que, pese a sufrir un nuevo robo, no le quitarán las ganas de seguir levantándose cada día para seguir, algo que también le inculcó a sus hijos desde pequeños.

Urraco recibió a El Eco de Tandil instantes después de que el vidriero repusiera el destruido cristal de la puerta de acceso al local. Contó que “me llamó el hombre que atiende el kiosco de enfrente y me dijo que entre las 5.45 y las 6 me habían entrado a robar en el local”.

Detalló que “cuando me voy, queda como ustedes ven el negocio, con las cortinas bajas, lo que quiero decir es que no hay rejas. Reventaron el vidrio de la puerta y al hacerle fuerza, partieron el vidrio que está al lado, el que no cambié ya que el seguro me hizo reemplazar el de la puerta para poder dejar cerrado cuando me vaya”.

Indignado, comentó que “antes se la habían agarrado con la gente del kiosco, hasta que colocó la cortina de acero y ahora parece que estoy de turno, ya que en esta carnicería es el cuarto robo que sufro”.

Blanco de la
inseguridad

El damnificado recordó que “el pasado 20 de abril me barretearon la misma puerta, le reventaron las trabas y se metieron. Ahora hicieron explotar el vidrio, siendo la segunda vez que deciden romperlo para entrar a robar”.

Precisó que “la primera vez, como creía que nunca me iban a robar, tenía solamente la cerradura tradicional de la puerta, pero no sabía que con un destornillador, el aluminio cede. Luego, cuando la arreglamos, me pusieron una traba de abajo y me recomendaron ponerle otra igual arriba. Ahí fue que me reventaron el vidrio, por lo que dije ‘poner una o dos cerraduras de nada importa’, así que no puse. El pasado 20 de abril barretearon la puerta y no solo rompieron la cerradura sino que le hicieron saltar los cuatro tornillos que tenía la que me habían colocado abajo”.

Resulta llamativo que nadie detecte los movimientos que hacen los delincuentes ni escuchen ruidos en el exacto momento en que están cometiendo el ilícito, dado que el local comercial está en una esquina, en la ochava, con departamentos arriba, enfrente, además de las tradicionales casas linderas.

Aseveró que “una persona que cuida coches en la plaza me dijo que estaba tomando mates cuando sintió la explosión y pensó que era un choque. Cuando salió y se acercó, se encontró con la puerta destruida”.

Carne y
salamines

Según el titular de la carnicería, los delincuentes “fueron directo a la heladera, había dejado el piso limpio y producto de la humedad reinante las marcas del calzado indicaban que fueron a buscar carne y se fueron. Ni siquiera se acercaron a la caja registradora, donde por lo general queda un poco de cambio”.

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Remarcó que “se llevaron todos los salamines que había y agarraron un gancho de carne que no recuerdo si era paleta o roast beef lo que había. Se han llevado 30 kilos de carne, que son como 3 mil pesos, tomando el precio que nosotros pagamos, y todos los salamines que aún no miré la boleta para saber cuánto pagué”.

Sostuvo que “en un anterior robo había preparado una media res para una cuadrilla de papa. Eran 105 kilos preparados en bolsas de 2 kilos y se llevaron alrededor de 70 kilos”.

Esta vez, tras radicar la correspondiente denuncia en la comisaría Segunda, señaló que “fue un lunes complicado. La mañana la perdí con los trámites. Cuando regresé, no podía tocar nada hasta que vinieran los peritos y, después, buscar para que me coloquen el vidrio. Casi que no hubo ventas”.

“Te indigna que rompan
e ingresen en tu lugar”

Molesto por el nuevo robo que sufrió, Alfredo Urraco puntualizó que “te indigna que rompan la puerta e ingresen en tu lugar privado”.

Al ser consultado sobre mayores recaudos de seguridad, dijo que “este lugar no es mío y al alquilar tengo que sentarme a hablar con el dueño para definir algunas cuestiones. Por ejemplo, que si pongo rejas que me las descuente del alquiler. Voy a tener que poner rejas, sino me tendré que ir. No me queda otra porque no puedo quedarme sin nada que al menos frene a los delincuentes”.

Si bien es el cuarto robo que sufre el comerciante, el barrio no es ajeno a la inseguridad. “El verdulero que está por la avenida tiene la tradicional cortina de acero, se la barretearon y no pudieron entrar porque la puerta queda muy justa sobre la cortina. Con algo más de espacio, ingresaban, pero la cuestión es que le provocaron un daño. La chica de enfrente (NdR: señala en diagonal a la carnicería), la semana pasada salió dos horas, tiempo suficiente para que salten el paredón, le rompan una puerta y le revuelvan toda la casa. Me dijo que no le llevaron nada, que piensa que buscaban dinero”.

Presupuesto

Urraco indicó que “ya mandé a presupuestar con tres herreros para hacer rejas en la puerta. Después veré de poner en los ventanales. Tengo alarma y también me estaban cotizando colocar sensores de vidrio para que se active ni bien apoyan algo para que no rompan y hagan un daño mayor. Te da bronca porque la situación no está fácil y uno no viene sobrado de plata como para afrontar las roturas que hace esta gente”. u

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