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Iba con su mujer y dos hijos en un remís y tras llegar a destino asaltó al chofer: cinco años de prisión

En un reciente debate, el juez del TOC 1, Pablo Galli, resolvió condenar al reincidente por tercera vez Julio Cesar Maldonado, y actualmente alojado en la Unidad Penal 15 (Batán) a la pena de cinco años y once meses de prisión, como autor penalmente responsable del delito de “Robo agravado por el uso de armas”.

Al decir de los jueces, se acreditó debidamente que el 16 de febrero de 2015, alrededor de las 23, Maldonado junto a una mujer y dos niños abordaron en las inmediaciones de calle Machado y Saavedra un remís conducido por Francisco José Gómez, a quien le pidieron que se dirigiera a un domicilio sito en calle Darragueira 2369.

Al llegar a la esquina de las calles Darragueira y Aeronáutica Argentina, Maldonado hizo bajar a la mujer y los niños del vehículo y esgrimiendo un cuchillo en una de sus manos y un arma de fuego (tipo pistola) en la otra, apoyó ambas en el estómago del conductor amedrentándolo y exigiéndole la entrega de sus pertenencias, apoderándose de una tablet, un teléfono celular y la recaudación del día que totalizaba la suma de 1.400 pesos; una billetera de cuero de color negro, un bolso y tres libros (“La Dama de las Camelias”, “El Amor en los Tiempos del Cólera” y “La Teoría de la Relatividad”).

Pruebas

A la hora de evaluar la prueba de cargo, se tuvo en cuenta la declaración brindada en la audiencia por parte del damnificado Francisco José Gómez. Expresiones coincidentes con lo que oportunamente realizó aquel día del asalto padecido.

Asimismo, la víctima reconoció al autor del hecho en rueda de personas.

Otra prueba cargosa resultó “el indicio de mendacidad” que surgió de la primera declaración del imputado donde dijo que para la fecha del hecho él se encontraba trabajando de sereno en la ciudad de Mar del Plata, lugar donde vivía, circunstancia que fue descartada con testigos consultados.

A la vez, quedó acreditado que inmediatamente después del hecho Maldonado mudó de su domicilio en la ciudad donde vivía, precisamente en el inmueble donde pidió a la víctima que lo transportara (calle Darragueira 2369).

Otro indicio en su contra fue la negativa a prestarse al reconocimiento en rueda de personas, lo que al decir del fallo resulta un indicio de autoría.

Por último, el reconocimiento del hecho (ver aparte) no fue valorado como minorante de la pena a imponer, en la medida que recién fue pronunciado cuando la abrumadora prueba obraba en su contra.

Sin embargo, sí se consideró una circunstancia de atenuación la presentación espontánea del imputado en la sede de la DDI de Mar del Plata al saber que pesaba sobre su persona un pedido de captura.

La confesión

Cabe destacar que finalmente y al sentirse acorralado frente el cúmulo de pruebas en su contra, Maldonado admitió su autoría, expresando en su confesión que “es responsable del hecho que se le imputa. Que está arrepentido del hecho que cometió, pero quiere repararlo. Que cree que la tablet la tuvo una de sus hijas, desconociendo dónde pueda encontrarse ahora. Que en ningún momento golpeó al remisero ni fue violento con él. Que solicita una oportunidad y ofrece reparar el daño en forma mensual. Que refiere que desconocía que tenía una orden de captura y ni bien se enteró le dijo a su madre que se había mandado una macana y se presentó en forma espontánea a la DDI.
Agregó que se está comportando bien, siendo su intención mejorar e ir solucionando de a poco sus problemas familiares que son muchos. Reiteró que solicitaba una oportunidad”.

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