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La menor cuyo entorno denunció que fue abusada sigue sin poder declarar y aconsejan asistencia psicológica

El expediente judicial que busca esclarecer lo que ocurrió en una casaquinta de la zona de La Blanqueada, donde una menor de edad asistió a una fiesta y luego terminó internada, gravemente herida tras ser embestida por un utilitario en plena Ruta 226, sumó un nuevo informe pericial que no hace más que incrementar la incertidumbre en la pesquisa y ratificar la inestabilidad psíquica y emocional de la joven de 13 años, sometida a un escarnio público sin precedentes a partir de un entorno que denunció, se movilizó y clamó justicia por el abuso sexual que habría padecido en aquella noche.

El escenario sigue resultando tan complejo como en aquellos días de iniciada la instrucción. Lo nuevo que se incorporó a la causa recientemente y que llegó a manos de la fiscalía es un nuevo informe del psicólogo integrante del cuerpo pericial del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, quien tras mantener dos entrevistas con la menor, desaconsejó que sea sometida a una Cámara Gesell para que preste declaración en la presente causa.

De lo que trascendió de las conclusiones del profesional, en la primera audiencia resultó infructuoso avanzar porque la menor dijo no recordar nada de lo que pretendía reseñar sobre aquella noche, madrugada. Lo poco que evocaba no parecía espontáneo, más bien con frases sueltas o un relato que parecía armado, al decir del especialista.

Ya en la segunda entrevista, la joven se mostró más reticente aun a responder y mucho menos recordar, incluso evidenciando hostilidad y con pasajes de brotes de enojo, ya que confió que dijo no poder hacer una vida normal. Que vive encerrada porque todos la señalan, se siente observada, producto del escarnio público al que fue sometida en la ciudad y más allá de las fronteras de Tandil también.

En dicho contexto, el perito insistió en la necesidad que la víctima tenga una terapia, consejo que fue remitido al Servicio Local como al asesor de incapaces, para que tomen cartas en el asunto e intervengan.

La causa

Con la compleja actualidad de la víctima, el expediente judicial sigue estando estancado. Como oportunamente se informó, para los investigadores resulta indispensable que la joven vuelva a los tratamientos en pos de contar con un certero diagnóstico y se pueda acceder a una Cámara Gesell y, con dicha entrevista, poder arribar a su versión sobre lo que ocurrió aquella noche de sábado, madrugada de domingo de junio, cuando fue atropellada en plena Ruta 226 y más precisamente lo sucedido horas previas, en aquella fiesta privada en la casaquinta de La Blanqueada.

Tal se detalló, la menor fue atropellada alrededor de las 7.10 del domingo por una camioneta en el kilómetro 169,300 de la Ruta 226. A raíz del impacto, sufrió heridas que requirieron su internación en el Hospital Municipal Ramón Santamarina y de allí, al anoticiarse que se trataba de una menor, fue derivada al Hospital de Niños, desde donde los profesionales dieron cuenta de una lesión en las partes íntimas de la menor que generó la alarma en su familia al sospechar que podría haber sido abusada sexualmente.

Desde allí, en cuestión de una semana, todo el conocido derrotero de trascendidos, declaraciones, movilizaciones y acusaciones que, con el paso del tiempo, se fueron diluyendo hasta la invisibilidad de la propia víctima, quien lamentablemente evidencia las secuelas de semejante escarnio.

El nuevo informe perital no dista de lo que se vino incorporando a la causa con el mismo tenor. Aquello que la menor no podía declarar ni sostener un relato y que estaba “reseteada” por el trauma físico y psíquico.
A más datos, alcanza con reseñar un informe de la dirección hospitalaria, que hablaba de indicadores clínicos probables con “cuadro de estrés postraumático agudo con marcada labidad e impulsividad, e inmersa en un contexto sociofamiliar de riesgo (…) observándose escaso registro de pautas de alarma y dificultades de contención emocional de la paciente por parte de la madre”.

Se asume -decía aquel informe- “paciente con una alta vulnerabilidad psíquica”, abonando el “cuadro clínico actual de causa multifactorial, reactivo a ambientales que han influido negativamente en su progreso evolutivo”. Hasta allí y al 16 de diciembre pasado, nada más se pudo evaluar sobre la menor que estuvo en boca de todos, hasta que casi todos resolvieron olvidar, menos los actores judiciales que están obligados a concluir un expediente, del cual depende también el o los jóvenes que fueron señalados sin contemplación como los autores de una atrocidad que aún no se pudo probar ni descartar.

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