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“No se puede vivir así”, dijo la mujer que fue víctima de un asalto y exigió seguridad

La víctima de un asalto en el barrio El Tropezón dio detalles del violento hecho y expresó la angustia vivida durante más de una hora que el delincuente estuvo dentro de la vivienda, ubicada en Lunghi 2318. “No se puede vivir así”, expresó la mujer y aseguró que aún no pueden recuperarse del mal momento vivido. Confió que “es una angustia continua de pensar que nos va a volver a sorprender”.

En diálogo con El Eco de Tandil, Angela De los Santos contó que el viernes cerca de las 22 su marido estaba en el comedor mirando televisión y ella se encontraba en la habitación cuando escucharon mucho ruido y los perros ladrar. “Cuando me asomé por la ventana había dos tipos afuera, pero después uno se fue y se quedó uno solo. Saltaron por la pared, mi marido escuchó cuando se tiraron y de pronto vio al tipo agachado atrás de la puerta que le decía: ‘Abrime, si no te quemo’. Mi marido agarró un cuchillo pero le tuvo que abrir porque no tenía cómo defenderse”, recordó.

El ladrón rompió la puerta pero igualmente no logró ingresar, entonces encañonó al hombre y le exigió que abriera la puerta. Una vez adentro, rompió de una patada la puerta que separa el comedor del resto de la casa, y se dirigió a la habitación.

“Yo vi al tipo que apuntaba para acá, tenía justo el teléfono en la mano y quise llamar a la policía pero con tantos nervios marqué el 911, justo entró y me sacó el celular. Me agarró el teléfono y me dijo ‘llamaste a la policía’, y le dije que no me atendieron, y él me gritaba ‘decime si vienen porque te quemo’. Agarró mi celular, le sacó la batería, también la de mi marido y nos ató”, contó.

“Pedía más plata”

El delincuente los ató de pies y manos. “Yo no estaba atada muy fuerte, él a mí como que no me tenía miedo, pero a mi marido lo ató con de todo. Le hinchó todas las manos, lo puso violeta de tanto que lo maniató con el cable de celular, el secador de pelo, precintos, una toalla, una sábana”, indicó.

Entonces, el delincuente comenzó a exigirle el dinero que presuntamente había cobrado de un juicio y le decía que sabía que estaba por viajar.

“De tanta súplica y tanto ruego se fue conmigo hasta afuera, le revisó toda la camioneta a mi marido, encontró un cuchillo, y el revólver lo guardó y encontró unos 9 mil pesos ahí y después yo le busqué mi plata que estaba guardada. En total se llevó como 30 mil pesos, igual no había más plata, fue una casualidad que hubiera algo de dinero, que nunca hay en la casa. Pedía más plata pero no había”, explicó.

Y aseguró que “el dinero del que hablaba ya no estaba, cuando ellos vinieron a buscarlo ya era tarde. Yo no culpo a nadie, pero por ahí uno cree que tiene un amigo, se pasa de charla y por ahí el amigo comenta a otro y pasa esto”.

“Entre el dinero habían 500 dólares que tenía envueltos en una bolsa, y él no los había visto. Yo le dije que estaban esos 500 dólares y ahí se quedó más tranquilo. Entonces nos llevó al baño, nos ató más para asegurarse de que no saliéramos, agarró una sábana la amarró de la manija de la puerta y la ató a la ventana para que no saliéramos del baño”, relató.

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Y aseguró que “tranquilamente más de una hora estuvo porque no había empezado la novela de las 22 y se terminó, y él seguía acá”. El ladrón revolvió todo, hasta debajo del colchón.

Un rato después escucharon que subía la escalera y unos minutos de silencio, así que Angela De los Santos logró desatarse y socorrer a su marido para luego salir a pedir ayuda a los vecinos porque el delincuente se había llevado el celular de ella y le había roto la batería al otro.

“No podemos
vivir todavía”

“Nosotros no nos metemos con nadie, no andamos en cosas malas, llegamos los dos de trabajar, nos encerramos acá y qué vas a pensar que un tipo va a subir por la pared. Del otro lado del paredón ya habíamos puesto vidrios porque se han metido un montón de veces, han roto las rejas, pero asalto es la primera vez”, indicó.

Y expresó que “no se lo deseo ni a mi peor enemigo el momento que vivimos, porque no sabés la intención del tipo. Por los menos nos dejó vivos, no nos maltrató, a mi marido fue al que más lo intimó”.

Y la mujer lamentó que el ladrón se llevó todo lo que tenían al punto de dejarlos “sin nada para comer al otro día, nos sacó todo”.

El delincuente actuó a cara cubierta y con guantes, pero la mujer afirmó que “parecía que estaba hablando con un conocido, de la forma que me hablaba era como que me conocía de toda la vida”.

Si bien no los golpeó, vivieron momentos de gran violencia, cuando les apoyaba el cuchillo en el cuerpo y amenazaba con matarlos si nos les daban más dinero.

“A mi marido casi lo mata, yo tenía miedo de que le diera un infarto porque el tipo continuamente lo amenazaba con el cuchillo y él estaba muy mal”, expuso.

De los Santos confió que fue “una situación terrible. No podemos vivir todavía, estuvimos dos días sin comer, porque no te pasa la comida y es una angustia continua de pensar que te va a volver a sorprender, aparte nos amenazó, nos dijo: ‘Voy a volver’”.

“Lo importante es
que nos dejó vivos”

“Nunca nos pasó algo así. Le pedí que le llevara a mi marido un cigarrillo porque estaba mal y se lo llevó, pero en ningún momento se sacó los guantes”, afirmó.

El matrimonio sufrió robos en varias oportunidades, peor nunca a mano armada.

“Nunca esperé que saltaran el paredón, fue increíble. No se puede vivir así, aquí no hay ley, los agarran y largan a los dos días”, sostuvo.

La mujer aseguró que en el barrio no hay cámaras de seguridad y recordó que hubo varios hechos delictivos últimamente en la zona.

“Lo importante es que nos dejó vivos. Lo material se recupera, la vida no”, concluyó a modo de consuelo tras el amargo trago que les tocó vivir.

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