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A caballo de la gestión, el radicalismo volvió a sonreír

El lunghismo volvió a hacer historia. De aquel ajustado y sufrido como apoteótico triunfo de 2003 que llevó al radicalismo al poder comunal, no paró de cosechar adhesiones traducidas en votos cada dos años.

El resultado no deparó mayores sorpresas, sí la diferencia. Los sondeos y hasta el boca de urna de ayer anticipaba una victoria del oficialismo vernáculo, pero que la diferencia con el circunstancial contrincante fuera tan abismal descolocó a propios y extraños.

El triunfo asegurado devenía de aquella inmejorable imagen con que cuenta la gestión, a pesar del trajín de 14 años al frente de la comuna. Más del 70 por ciento de los tandilenses consultados aprueba la administración lunghista y ello se corroboró casi más que nunca en las urnas ayer.

Si a ello se le agrega como condimento en el actual escenario que el lunghismo integra una lista también ganadora en Provincia y Nación, el resultado estaba a la vista. La coyuntura electoral como nunca favoreció al pediatra y compañía, que hasta ayer debía coquetear con otras fuerzas no afines e invitaba a cortar boleta cual partido vecinalista. Esta vez no era posible. Para bien y para mal eran la cara del frente Cambiemos y al decir de los votos, al radicalismo local le sienta bien la alianza con el PRO.

El candidato

Sobre las dudas que recaían en el candidato elegido para afrontar el nuevo desafío, Mario Civalleri salió más que airoso. Más allá de resultar uno de los soldados del Gobierno de la primera hora, era su primera experiencia electoral y el resultado lo catapulta ahora ya sin dudas como uno de los hombres radicales posibles a la hora de la sucesión del pediatra.

Los interrogantes sobre su figura no versaban sobre su capacidad y conocimiento con la cosa pública, pero sí en el desconocimiento popular que había sobre su nombre, más allá de ser desde su función en Obras Públicas el que más recorrió cada rincón de la ciudad.

Al tratar de interpretar el espaldarazo que ahora recibió el ingeniero en las urnas, podría sintetizarse en que justamente el actual jefe de Gabinete es la cara de la gestión y que a medida que fue transitando la campaña y se visibilizó bajo el paraguas de Lunghi, sus chances resultaron inmejorables.

Los otros candidatos

Los números oficiales hablan de que Cambiemos superaba el 40 por ciento, seguido por Unidad Ciudadana con un 23 por ciento (entre ambos candidatos) y apenas un 18 1País, cuya figura rutilante como Mauricio D’ Alessandro evidentemente no contagió más allá de lo que deparaba su principal referente, Sergio Massa.

A la hora de analizar precisamente lo que pasó con quien al decir del propio lunghismo resultaba “el cuco”, en el escrutinio nada de lo que preocupaba se concretó.

Claramente el gran desafío del mediático abogado tenía que ver con hacer lo que tantas veces había hecho Lunghi, apelar al corte de boleta, con la dificultosa diferencia de ser un candidato opositor, por lo que no resultaba nada sencillo apelar al corte como lo hizo desde la intendencia tantas veces el pediatra.

Sin poder restarle votos al radicalismo, D’Alessandro ni siquiera trepó a los 20 puntos, resultado que sin dudas quedó evidenciado en el semblante de los rostros que ayer se vieron en el bunker.

Quien más conforme quedó dentro de los modestos parámetros previstos fue Rogelio Iparraguirre, quien si bien no pudo festejar llegar a los 20 puntos, si se le suma una buena parte de los que votaron por su contrincante interno Daniel López (en política nunca se suman automáticamente) podría arribar a ese porcentual y así transformarse en la segunda fuerza política.

Los demás

Para el resto de los candidatos, tampoco hubo mayores sorpresas. Claramente la figura de Néstor Auza quedó diluida por el espacio que representaba (el randazzismo) y sus propias falencias a la hora de convocar mayores adhesiones. Arrizabalaga, desde un humilde espacio Vamos terminó casi equiparando aquella figura que supo ocupar cargos de trascendencia como desde un rectorado en la Unicén, una banca provincial y local, además de participar en una elección como candidato a intendente.

Al cierre de esta edición, aquellas fuerzas minoritarias, sin mucho entusiasmo apenas guardaban con relativa expectativa si superaban el porcentaje para seguir en carrera hacia octubre, como el caso de veteranos de campañas como Oscar Martens y Enrique Vistalli.

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